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Karen Armstrong: «La incompatibilidad entre islam y democracia es una idea moderna»

Karen Armstrong (Worcestershire, 1944) fue monja católica hasta que en 1969 colgó los hábitos para indagar en la historia de las religiones. Hoy es una de las autoridades mundiales en la genealogía

Actualizado 19/09/2007 - 08:16:21
ELENA CARRERAS  Armstrong, ayer en Barcelona
ELENA CARRERAS Armstrong, ayer en Barcelona
Karen Armstrong (Worcestershire, 1944) fue monja católica hasta que en 1969 colgó los hábitos para indagar en la historia de las religiones. Hoy es una de las autoridades mundiales en la genealogía del espíritu. Miembro del Grupo de Alto Nivel de la Alianza de Civilizaciones, la historiadora británica clausura mañana la conferencia «Mediterráneo: mito y realidad» en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona y presenta «La gran transformación» (Paidós), un retorno al origen de las tradiciones religiosas.
-Describe una era axial como el paradigma de la tolerancia...
-Entre el 900 y 200 antes de Cristo, la grandes religiones se desarrollaron de forma independiente. Son «axiales» porque transformaron el axis de la espiritualidad; un eje vertebral en torno al cual las religiones siguen moviéndose. El judaísmo, el cristianismo o el Islam reinterpretan esas creencias axiales. Los grandes sabios, como Confucio, Lao Tse, Sócrates o los profetas compartían una idea común que expresaron de forma diferente. Trabajaron por la Humanidad como hoy nuestros científicos luchan contra el cáncer. Entonces, ellos eran los expertos.
-Unas religiones donde lo importante no era lo que uno creía sino cómo se comportaba.
-La religión no es lo que uno cree. Esto es algo que preocupa en Occidente desde el Iluminismo. En inglés «creer» significa «amar» y «credo», en latín, viene de «entregar tu corazón». Hasta el siglo XVIII, nadie asumía que «creer» era la función primordial del hecho religioso. Al judaísmo no le interesan los credos ortodoxos, sino cómo la persona actúa. El Corán habla mal del verbo «creer»: lo compara con una adivinanza que no lleva a ninguna parte. Ni a Sócrates, ni a Buda les interesó la metafísica. No ganaríamos nada sabiendo quién creó el mundo: seguiríamos con los mismos problemas. Decir «yo creo en esto» es puro egoísmo.
-Creencias que emparejan religión y política, grandes palabras que llevan a la guerra...
-La religión puede aceptarse en política siempre que la gente sea capaz de enfrentarse a los gobernantes. La política ha de implicar compasión y justicia. Cuando los políticos hablan en nombre de Dios resurge el ego. Las Cruzadas decían estar inspiradas por Dios... Se ponía el nombre de Dios al odio contra los infieles, pero era un Dios creado expresamente para llevar a cabo unos propósitos y sustentar prejuicios.
-Las repúblicas islámicas invocan el gobierno de Dios.
-No sólo los musulmanes producen ideologías militantes. En cada religión del mundo existen partidos fundamentalistas. Hay cristianos militantes en Estados Unidos y sionismo militante en Israel.
-Se habla de un Islam enrocado en la premodernidad...
-La incompatibilidad entre islam y democracia es un desarrollo moderno. Las culturas siempre se enfrentan . Las rebeliones culturales de nuestra época comparten algo de religioso: la rebelión contra la secularización y la modernidad.
-Usted es miembro del Grupo de Alto Nivel de la Alianza de Civilizaciones. ¿No es una denominación algo confusa?
-Si miramos atrás vemos que los gobernantes se enfrentaron a otras civilizaciones por razones políticas, pero siempre se mantuvo el intercambio entre las personas. Tomás de Aquino aprovechó lo más valioso de la filosofía pagana de Aristóteles y del pensamiento de Averroes... ¡No podemos arriesgarnos a que haya conflictos en esta era nuclear! Hemos de pensar qué significa «civilización», porque es posible que formemos parte de más de una civilización a la vez. Un filósofo de Irán dijo que cada iraní contiene tres identidades: persa, islámica y occidental. El choque de civilizaciones se plasma en la mala política en Irak y desprecia los valores comunes. No es cierto, como afirman Bush y Blair, que el mundo islámico odie la libertad de Occidente. La empresa Gallup realizó una encuesta en diez países musulmanes. A la pregunta sobre qué admiraban más de Occidente, la mayoría de entrevistados respondió que la libertad política y la prensa libre. Quienes hablan de choque de civilizaciones son los fundamentalistas.
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