
Puyol, como sucedió a lo largo de todo el partido, se anticipa a Revivo Reuters
Salió muy decidido el Barcelona, se le veía en cada balón, en cada acción, dispuesto a cambiar el rumbo de la reciente historia, y eso que el Fenerbahce entró en el campo presto a realizar una presión tremenda, para no dejar jugar al Barcelona. Pero esta vez el equipo español manejó muy bien el esférico, abriendo el campo con un Xavi espléndido y despliegues de los laterales que eran muy bien cubiertos por los centrocampistas.
En este aspecto, en el lado izquierdo, tan denostado últimamente, hubo muchos relevos que volvieron locos a los turcos. Entraba Sergi desde atrás y le cubría Cocu, o se escoraba Luis Enrique, arrastraba a un defensa y por el centro entraba Kluivert creando problemas porque también en el derecho Geovanni y Rochemback creaban problemas.
Poco a poco, sin prisa pero con pausa, el Barcelona fue haciéndose con las riendas del partido porque técnicamente era mucho mejor que su rival. Controlaba el choque desde atrás y salía al contragolpe con mucha precisión y peligro, entrando por las alas y creando muchos problemas a los turcos. Estaban éstos situados en defensa de tres y por detrás de los carrileros le supo buscar las cosquillas el equipo español al conjunto turco.
CLARO DESEQUILIBRIO
Ya gozaron de ocasiones Luis Enrique y Xavi antes de que en el enésimo contragolpe marcara el Barcelona en una combinación entre Rochemback y Geovanni que acabó con una apertura del primero que remató certeramente Kluivert de un remate cruzado.
En sólo tres minutos, el Barcelona dejaría sentenciado el choque aprovechando el desconcierto del Fenerbahce. Rochemback sacó un córner, tocó Luis Enrique en el primer palo y por el centro entró Andersson para rematar en plancha y superar a Rostu estableciendo el 0-2 en el marcador que reflejaba la superioridad del equipo azulgrana en el marcador, superioridad que se acrecentó en el segundo tramo de la primera parte.
El Fenerbahce, con un medio campo de excesiva contención, apenas lograba crear el suficiente juego como para conectar con sus puntas y poner en apuros a una defensa que, enta ocasión, sí estuvo firme y segura. De hecho, el que estuvo a punto de volver a marcar fue el Barcelona y en una triple ocasión en una sola jugada. Remató Geovanni, rechazó Rustu, intentó remachar Kluivert y salvó un defensa, el posterior remate de Luis Enrique salió fuera.
El Fenerbahce comenzó la segunda parte empujando con mucha fuerza y empujado por su público, pero le faltaba la calidad y el talento suficiente para superar un rival que estaba sobrado de todo lo que le faltaba a él. Lo intentaban los turcos con balones cruzados a la banda izquierda para que Revivo entrara en acción, pero eso ya lo había previsto Rexach y le puso encima a Puyol para taparle. El canterano le ganó en casi todas las acciones y el Fenerbahce redujo su peligro a casi nada.
PROLONGADO APAGÓN
Lo malo del Barcelona es que estaba demasiado atrás empujado por el equipo turco y ya no salía al contragolpe con tanto peligro como había hecho en la primera mitad. Maniobró bien entonces Rexach metiendo en el campo a Frank de Boer y a Saviola, A las primeras de cambio, una combinación entre Saviola y Kluivert acabó en un disparo excesivamente alto del holandés, que desperdició la mejor ocasión del equipo español en la segunda parte.
Todo se acabó en el minuto 20 con el regalo de Umit a Saviola, que regateó a Rustu y no perdonó haciendo el definitivo 3-0 para los azulgrana. Luego llegó el apagón de luz, que duró más de un cuarto de hora, pero la reanudación no trajo nada más a lo que había sido el partido: una clara superioridad de los azulgrana.


