sábado, 21 de noviembre de 2009
Valoración:
De la evolución del sector financiero y la eficacia en la gestión de gastos fiscales de los gobiernos dependerá que el mundo despida 2009 con un mínimo de 210 o un máximo de 239 millones de parados
según las previsiones más optimistas, El desempleo mundial podría alcanzar el 7,4% a finales de 2009 Entre 210 y 239 millones de parados Uno de cada cinco parados europeos vive en España
según las previsiones más optimistas, El desempleo mundial podría alcanzar el 7,4% a finales de 2009 Entre 210 y 239 millones de parados Uno de cada cinco parados europeos vive en España
19-7-2009 02:47:53
De la evolución del sector financiero y la eficacia en la gestión de gastos fiscales de los gobiernos dependerá que el mundo despida 2009 con un mínimo de 210 o un máximo de 239 millones de parados. No hay ningún rincón que se salve. Según las últimas «Tendencias Mundiales del Empleo» de la Oficina Internacional del Trabajo (OIT) correspondientes al mes de mayo, el índice de paro global podría oscilar a finales de este año entre el 6,5% y el 7,4%, casi el doble que el registrado hace tan sólo dos años.
Muy lejos queda ya ese 2007 en el que la bonanza económica hacía albergar grandes esperanzas para el segundo y tercer mundo. Hoy, sin embargo, la recesión que se ha rebautizado con el nombre de crisis en el boyante mercado occidental, ha sido la gota que ha colmado el vaso de las estadísticas más dramáticas en el resto del mundo. Tanto es así que, de no empezar a ejercer su efecto dominó las políticas de estimulación económica de los países más desarrollados -la OIT fija en 300 millones de empleos los necesarios para absorber el crecimiento de la fuerza laboral de aquí a 2015-, este año pasará a la historia como aquel en el que el número de trabajadores con menos de un dólar de renta al día empezó a superar al del de los trabajadores por encima de él. En cifras, más de mil cuatrocientos millones de personas se encuentran bajo el umbral de la pobreza.
Colectivos vulnerables
Este récord histórico se relaciona de tú a tú con el de la precariedad laboral, que la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) sitúa en un 60% de la población activa mundial. En la actualidad, son más de 1.800 millones los trabajadores sin contrato -y, por tanto, sin la protección social necesaria-, una cifra que alcanza los 2.000 millones si tenemos en cuenta el sector agrícola, que para él África subsahariana supone el 90% de su población activa.
Pero esta no es la única preocupación de los actores laborales. Malas son también las perspectivas de las próximas generaciones, y no sólo las de las regiones más deprimidas. La OIT espera que el desempleo juvenil aumente a escala planetaria de 11,6 y 17,7 millones de personas -lo que situaría su tasa de paro entre el 14,1% y el 15,1%-. Otra mala noticia que lleva a éste y otros organismos internacionales a demandar un pacto mundial con medidas extraordinarias que implemente las actuales políticas de los gobiernos y que den especial prioridad a los colectivos más vulnerables:
¿Adiós a la fábrica del primer mundo?
En sus últimas estadísticas la Comisión Económica para América Latina y Caribe (CEPAL) sitúa la tasa de paro en un 8,5%, porcentaje que, según la OIT podría alcanzar el 9,2%. Ambos organismos en su primer comunicado conjunto señalan que a los 15,9 millones de desempleados en 2008 se les podrían sumar de 2,8 a 3,9 millones más. Duro revés para las economías de Argentina, Brasil, México o Venezuela, que habían incrementado su PIB hasta en un 4,6% y que en 2009 se contraerán en una media del 1,7% -México aún más: un 3,7%-. Por sectores, el turismo y, sobre todo, la exportación seguirán siendo los más perjudicados. Según Fábio Tadeu Araújo, profesor de Economía de ESIC Brasil y socio de Bureau Inteligência Corporativa, los más perjudicados son «los trabajadores y los cargos estratégicos de la industria». Como solución apunta a la colaboración de las instituciones, una política macroeconómica independiente del Gobierno «pero como política de Estado», otra que garantice la renta y una regulación internacional del mercado: «He visto cancelar muchos proyectos para compensar las pérdidas, ahora, lo único que se mantiene son los sectores estimulados por los programas públicos», concluye.
Entre el desarrollo y la precariedad
Al hablar de Asia y África las cifras siempre son astronómicas. Entre ambos continentes suman una población de 4.500 millones de personas -la mundial se estima en 6.771 millones-, sólo las regiones meridional, oriental y el sudeste asiático concentran el 57% del empleo en el mundo, 200 millones de africanos tienen entre 15 y 24 años... Por todo esto, Pilar Llácer, directora de Innovación y Gestión del conocimiento de Catenon, insiste en acotar y precisa: «Sí es verdad que la tendencia generalizada en todas estas zonas es de contención de oportunidades laborales tras un crecimiento relativamente reciente. Pero no podemos olvidar que en Qatar o en el norte de África están aumentando los proyectos de obra civil y los sectores relacionados».
También conviene separar las zonas para observar los problemas. El paro juvenil se ensaña con África -tres de cada cinco parados son jóvenes-, mientras que en Asia la tasa de desempleo, aunque ha crecido, sigue siendo la más baja del mundo (en Dubai hace un año era inexistente) y afecta más a la población urbana. Sin embargo, el trabajo informal y la explotación infantil atacan por igual a estas zonas del planeta.
Un máximo histórico
Más de 20 millones de ciudadanos de la Unión Europea están en el paro, según los últimos datos de Eurostat. Con una tasa de desempleo cercana al 9%, el Viejo Continente está alcanzando máximos históricos. Reino Unido, con 2,26 millones de parados, llega a su pico más alto en trece años. Y sus perspectivas no son halagüeñas, tres de cada diez empresarios británicos están pensando en recortar aún más su plantilla en los próximos meses. España, como apuntaba el último Euroíndice Laboral IESE-Adecco, tendrá en septiembre tantos desempleados como Francia e Italia juntas (4,6 millones).
Tan sólo Alemania parece salvarse de la quema. A pesar de soportar el mayor derrumbe económico de la UE, el incremento de su tasa no ha sido mayor del 2%. Para Eduardo Melero, profesor de Recursos Humanos de la Universidad Carlos III y colaborador de ESCP Europe, la explicación de esta realidad está directamente relacionada con el nivel de flexibilidad del mercado laboral. «En España, también en Europa del Este, existen muchos aspectos inflexibles, no sólo el despido, también la negociación salarial, la duración de la jornada... A mayor proteccionismo, menor dinamismo del mercado», explica y añade que, en consonancia con esto, serán los países como Alemania, Polonia o Dinamarca, con alta productividad y sistemas muy flexibles -de alto nivel de rotación y bajo nivel de desempleo-, los que más rápido se recuperarán. «Siempre que se cumplan los plazos de recuperación...», puntualiza.
¿El principio del fin?
El paro en Estados Unidos alcanzó el 9,5%, el peor índice de sus últimos 26 años. Tras él, ya no sólo la crisis financiera y del sector del automóvil, también una pérdida absoluta de confianza que, pese a las medidas tomadas por la Administración Obama, sigue sin recuperarse -de hecho el índice de confianza del consumidor acaba de alcanzar el 54,8%- y tardará bastante en hacerlo -el último Libro Beige elaborado por la Reserva Federal así lo asegura-. Desde el departamento de RR.HH. de Iberdrola en Portland, una de las mayores beneficiadas por estas medidas y que en la actualidad da empleo a 6.000 personas en EE.UU., insisten en que «el miedo se ha extendido a todos los sectores, porque los despidos han ido de uno a otro como una reacción en cadena, y a veces da la sensación de que las cifras de parados son mayores de las que se dicen». ¿La solución? Seguir adelante con las medidas tomadas por su Gobierno -«que, aunque no lo parezca, ya vemos que sí están ayudando a la recuperación»- y con la innovación que, para dar sus frutos tiene que luchar con el deseo `quick dollar´ y el miedo al `too good to be true´, «muy propio de la cultura americana».
Internacional
América
Norte y Sur del Nuevo Continente viven en constante efecto dominó. El primero, alcanzando el índice más bajo de desconfianza en el consumo (54,8%) y, el segundo, perdiendo derechos laborales adquiridos en los últimos años y regresando a la economía sumergida.
Población activa: 155 y 187 millones de personas, respectivamente
Paro: Su tasa en EE.UU, (9,5%) supera en un punto a la de América Latina
Europa
La población envejece. Además, como consecuencia de la actual crisis económica, el paro alcanza su mayor cota desde 1998.
Población activa: En la Unión Europea supera ya los 240 millones de individuos
Paro: Más de 20 millones de personas no tienen un puesto de trabajo en la Europa de los 25. Uno de cada cinco, vive en nuestro país
Envejecimiento: De aquí al 2050, la población activa se reducirá en 66 millones de personas
Asia
El continente más poblado del mundo afronta la crisis después de una década de crecimiento.
Población activa: Estimada en 1.800 millones de personas. El 62% trabaja sin protección social en la conocida como economía informal
Sectores: La agricultura genera casi la mitad de los puestos. Para 2015 el sector servicios y el industrial emplearán al 60% de los trabajadores
Desempleo: Aunque la tasa media no supera el 7%, el paro se ceba con la población urbana
África
El empleo informal azota como una epidemia al continente africano, donde la mitad de la población sobrevive con menos de un dólar al día.
Tasa de paro: La de la zona Norte de África es la más alta de todo el mundo
Jóvenes: 200 millones de personas tienen entre 15 y 24 años. Su tasa de desempleo roza el 60%
Trabajo informal: En el África Subsahariana representa las tres cuartas partes del total
El pasado jueves, la OIT, en la celebración de su 90 aniversario, pidió expresamente a los gobiernos que apliquen el Pacto Mundial para el Empleo, que ya se acordó hace un mes, para «adaptarse a la crisis», salir de ella «más rápidamente» y recuperar el empleo de calidad.
Pacto mundial
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Hace exactamente un año, Eurostat, la oficina estadística de la Comisión Europea, publicaba unos datos que situaban a nuestro país a la cabeza del paro en la UE, con una tasa del 10,7% frente al 6,8% de media de los países miembros de la Unión. A día de hoy, y de acuerdo con la OCDE, nuestra tasa (18%) duplica la de la eurozona.
Por su parte, el último Euroíndice Laboral IESE-Adecco publicado recientemente redunda en este poco honorífico primer puesto: el 20,8% de los desempleados europeos vive en España, es decir, uno de cada cinco parados reside aquí. El dato cobra aún mayor relevancia si tenemos en cuenta que nuestra población activa tan sólo representa el 10% del total de la Europa de los 25. Además, el Euroíndice no deja lugar para el cambio ya que predice que el próximo mes de septiembre el número de personas sin un trabajo habrá alcanzado los 4,6 millones, lo mismo que Francia e Italia juntas, en un momento en el que ambos países también han visto incrementar sus índices de desempleo.
Como posible solución, la semana pasada, la Organización Internacional del Trabajo recomendó al gobierno español acometer reformas centradas en frenar la elevada tasa de temporalidad.
Comparativa

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