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Julia Roberts y Villalobos

LAS mismas personas que no se inmutan ante el exceso adjetivo que convierte en sectaria una información, hablada o escrita, se

Actualizado 19/06/2009 - 02:49:30
LAS mismas personas que no se inmutan ante el exceso adjetivo que convierte en sectaria una información, hablada o escrita, se rasgan las vestiduras por los efectos embellecedores del Photoshop sobre la imagen gráfica de los personajes públicos. Hemos alcanzado un nivel de podredumbre moral en el que parece más grave el disimulo de una arruga facial que el escamoteo de una conducta indeseable, incluso delictiva, de los líderes de los partidos políticos en presencia. El maquillaje, incluso el electrónico, parece más abominable que las mentiras con las que suele sacudirnos la palabrería propagandística de unos y otros.
En ese ambiente demoledor de la razón y la inteligencia es inevitable recurrir a las historias de siempre, a los cuentos más viejos. Quizá por ello TVE-1, creciente en su intensidad pro gubernamental, programara anoche un pase de Pretty Woman. La historia de Pigmalión es imperecedera, impulsa la esperanza de los más desafortunados y sirve de bálsamo para cualquier pena colectiva. José Luis Rodríguez Zapatero no es, ni de lejos, un trasunto de Richard Gere, pero tampoco Bibiana Aído, Beatriz Corredor, Ángeles González-Sinde y demás miembras menores del equipo gubernamental tienen el encanto seductor de Julia Roberts.
Una vez más, supongo, Pretty Woman salvará del naufragio en el océano de las audiencias a una televisión descendente y, en cualquier caso, un cuento de hadas ejercerá su efecto benéfico sobre una ciudadanía abrumada por los acontecimientos. Todos tenemos posibilidad de redención. Incluso Celia Villalobos. La diputada del PP, cuyo mayor mérito político conocido fue su matrimonio con Pedro Arriola, el gurú demoscópico que abduce a Mariano Rajoy, fue una mala -risible- ministra de Sanidad y sus gestos y ademanes, escasamente delicados, dibujaron su mejor retrato.
En el PP corren ahora aires de enfado porque Villalobos se abstuvo a la hora de votar una moción de UPN para retrasar la tramitación de la nueva Ley del Aborto. Rompió la disciplina del partido; pero, trátese de un error o de una decisión cabal, hizo valer su criterio y, en una cuestión de fondo moral, cumplió con el artículo 67 de la Constitución y no incurrió en el mandato imperativo que tanto afea y disminuye la representatividad parlamentaria. En esta ocasión, y sin Photoshop ninguno, Julia Roberts y Celia Villalobos son las más guapas en sus respectivas películas.
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