sábado, 21 de noviembre de 2009
Valoración:
A los herederos del «agitprop» se les llama creativos. Ya no se trata de activismo, difusión y propaganda de las consignas comunistas. Se trata de propagar nada. Ya sea en forma de canción ñoña («Amo
19-6-2007 08:21:52
A los herederos del «agitprop» se les llama creativos. Ya no se trata de activismo, difusión y propaganda de las consignas comunistas. Se trata de propagar nada. Ya sea en forma de canción ñoña («Amo a Laura»), ya sea en forma de explosión nuclear en las montañas de Krkonose, como ha hecho el colectivo Zhotoven en la República Checa al colarse en una emisión de la cadena Ceska Televize.
Han pirateado la señal cuando se emitía «Panorama», programa que muestra imágenes en directo del país e informa sobre el tiempo. Algo así como si aquí estuviéramos viendo en «España Directo» un reportaje sobre Los Monegros, alguien les pirateara la señal y de pronto nos contaran (y mostraran) una explosión atómica en la zona (estallido que, todo sea dicho de paso, tenía los colores rojo y amarillo de la bandera española).
Al parecer, muchos espectadores se sintieron atemorizados. Como si no hubieran aprendido desde 1938. Con puntualidad casi semanal, algún vanidoso creativo hace que tengamos que volver a citar a Orson Welles. Recordar su «Guerra de los Mundos» radiofónica del 30 de octubre de 1938 (víspera de Halloween). Esa recreación dramática de la obra de H.G. Welles (de la invasión de la Tierra por marcianos) con el mismo estilo informativo con el que un año antes Herb Morrison narró el desastre del Hindeburg en su aterrizaje en Nueva Jersey tras un viaje trasatlántico. Con el mismo estilo con el que dos años después Edward R. Murrow narraría la Batalla de Inglaterra.
Era una época en la que una dramatización semejante no se había producido antes y el oyente no tenía por qué saber que se trataba de ficción y no de realidad. Como ahora. En una discusión en la página web de los agitadores (abierta un día antes), uno de los participantes fundamentó la acción de la siguiente forma: «Este es el único camino para abrir los ojos a la gente, de manera que aprendan a dudar de todo lo que emiten los medios de comunicación». O sea, educación para la ciudadanía al estilo «hacker». Radio, TV, internet. Las ciencias avanzan y cualquier medio es válido para quedarse con el prójimo. El penúltimo montaje era «El gran show del donante», programa falso de la televisión holandesa donde supuestamente se iba a concursar por un riñón. Antes, en España, la canción «Amo a Laura» dio la vuelta a todos los foros y correos electrónicos. También hubo quien se llevó de mentira el escaño de Zapatero del Congreso de los Diputados (ambas campañas, de los mismos autores). Se lanzaron las pulseras de todosconlapantoja.com (un ejercicio de marketing) y, cuando todavía no se sabía lo del experimento, el espacio televisivo de La Sexta «Sé lo que hicisteis» creó todosconjulian. com, un cebo que mordieron en otras cadenas.
Quizá si mañana nos invaden los marcianos (o el lobo) ni nos levantemos del sofá.

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