R. S. C.
SANTIAGO. El código ético del bipartito para períodos electorales marca autocontención a la hora de hacer contrataciones públicas, inauguraciones o publicidades institucionales; estipula que no se mencionen los logros obtenidos por las autoridades públicas en la organización de los actos institucionales; y recuerda que el coche oficial es para prestar servicio al ciudadano, y no al político.
El presidente gallego y secretario general del PSdeG, Emilio Pérez Touriño, se atribuyó el jueves en un mitin en el municipio costero de Cee (La Coruña) la puesta en marcha, por primera vez en la historia de la democracia, de un reglamento que pone el punto final al torbellino de inauguraciones y actos similares de la época del PPdeG, grupo del que dijo que funcionaba como agencia de publicidad en cada una de las citas con las urnas.
Pese a estas palabras, el mandatario autonómico acudió a un acto electoral en Vigo con un vehículo que era... el oficial. Su socio, el nacionalista Anxo Quintana, perteneciente a un grupo, el BNG, que tiene una autorregulación muy estricta para evitar «electoralismos», sí es fiel al códice, que sigue a rajatabla, ya que no protagoniza actos de la Xunta relevantes y se traslada a cada uno de los eventos de la campaña en un «turismo del partido».
En la línea de los desplazamientos, el socialista, que recuerda cada vez que puede que «el código ético es un avance en la buena dirección para fortalecer la transparencia democrática», anunció en Betanzos un billete único para todo el transporte público de las áreas metropolitanas de La Coruña y Vigo; y en Monforte, dijo que las ciudades intermedias deben ser «motor» del reequilibrio.