ANTONIO SÁNCHEZ SOLÍS
CORRESPONSAL
VIENA. Hacer algo nuevo de lo viejo y utilizar la experiencia para seguir creando es lo que el pintor alemán Georg Baselitz hace en la muestra que la Albertina de Viena ofrece hasta el próximo 24 de abril. Una reinterpretación de su trabajo más legendario de los años 60 y 70 que ahora es revisado con más calma y con menos «pathos» en una exposición que, bajo el título de «Remix», recoge 28 pinturas y 60 trabajos en papel, principalmente acuarelas y entintados. Estas nuevas visiones realizadas entre 2005 y 2006 atacan los temas de su obra más revolucionaria de los 60 y 70 y sus series de «Héroes» y «Tipos», que ahora adquieren dimensiones monumentales. Baselitz utiliza las cualidades pictóricas de las acuarelas que pintó entonces para realizar grandes composiciones al óleo, a las que ha dotado de la levedad y transparencia que permite la acuarela. Al mismo tiempo, la exposición recoge numerosos ejemplos en los que los dibujos no son ya pasos previos y bosquejos de la obra principal, sino obras en sí y reinterpretaciones de sus cuadros originales. Con sus nuevas series de acuarelas y dibujos, Baselitz se sumerge en una tradición que recuerda a Monet, a Munch, a Picasso: un tema, modificado en numerosas obras a través de cambios mínimos en los colores o la perspectiva en una búsqueda de todos sus matices.
Más calma y levedad
Esa mirada atrás de los dos últimos años ha sido realizada con una calma que da a las nuevas pinturas una frescura que sorprende en un pintor de 68 años. El estilo se aleja de la pesadez de las obras originales y adquiere transparencia, levedad y luminosidad. En definitiva, el Baselitz que revolucionó los 60 y fue expulsado de la Academia de Artes de Berlín Este por su «inmadurez sociopolítica», se serena ahora e incluso se permite ironizar sobre su propio trabajo. El mismo autor ha justificado este autoplagio alegando que si se piensa que se ha pintado un buen cuadro, existe el legítimo derecho a tomar ese lienzo como modelo y volver a pintarlo. Baselitz llega a afirmar que esta nueva pintura es «su pintura» y que el ojo sigue en cada obra un nuevo sendero que nadie ha seguido antes. «Ahí yace la aventura», explica. Además, el pintor alemán no niega que su obra tiene que ver con sus recuerdos y su experiencia y, sobre todo, con la propia historia de su pintura.


