
Echániz Alcorta llegó ayer al aeropuerto de Barajas procedente de Caracas. DGP
MADRID. El etarra Sebastián Echániz Alcorta fue expulsado ayer por las autoridades de Venezuela a España, poco después de que agentes policía le detuvieran en la localidad de Chichiriviche. Al encontrarse en situación irregular, le fue aplicada la ley de Extranjería que permite su expulsión del país.
El etarra llegó al aeropuerto de Barajas a última hora de la mañana y fue trasladado a dependencia policiales antes de ser puesto a disposición judicial. Se da la circunstancia de que Echániz había sido puesto en libertad por la Audiencia Nacional en 1995, a pesar de que se hallaba acusado de un asesinato por el que aún no había sido juzgado. Como otros etarras, aprovechó esta circunstancia para huir a Venezuela, donde ha residido hasta la fecha.Echániz Alcorta, de 59 años, está acusado por la Policía de haber pertenecido al «comando Vizcaya» entre los años 1981 y 1983 y de haber intervenido presuntamente, en numerosos atentados que costaron la vida a catorce personas. Sin embargo, sólo tiene abierta una causa por un asesinato.
Etarras contra Pastora
Sebastián Echániz fue detenido en Nicaragua el25 de marzo de 1993, junto con Francisco Azpiazu y Javier Larreategui Cuadra, «Atxulo», a raíz del descubrimiento de un arsenal de la guerrilla salvadoreña que estaba oculto en el barrio de Santa Rosa, de Managua, bajo control de ETA. Los tres fueron expulsados entonces y encarcelados en España. Durante el tiempo que permaneció en Nicaragua, Echániz colaboró con los servicios secretos sandinistas. Desde esa responsabilidad participó en un complot para asesinar en Costa Rica a Edén Pastora, «Comandante Cero», que entonces luchaba contra los sandinistas. El «comando» encargado de asesinarle estaba integrado por los etarras José Ángel Ochoantesana Badiola, «Kirru el Rubio».
En su declaración ante la policía tras ser expulsado de Nicaragua reconoció su intervención en trece atentados en los que un total de catorce personas resultaron muertas. Entre los atentados que se le imputaban se encuentran el del restaurante «Rancho Chileno», de Sestao, en el que murieron dos inspectores y una empleada del local, el del director de la central de Lemóniz, Angel Pascual, ambos en 1982, y el del dos policías y la mujer de uno de ellos que se encontraba embarazada, el 4 de mayo de 1983. Puesto a disposición judicial, el 4 de julio de 1993 ingresó en prisión por estar procesado en dos sumarios: el 156/83, instruido por el Juzgado Central de Instrucción número 5 de la Audiencia Nacional, y el 64/83. En el primero de los sumarios se decretó la libertad provisional el 20 de mayo de 1994, aunque continuó en prisión ya que tenía pendiente la segunda causa que correspondía al atentado perpetrado el 4 de mayo de 1983 en Bilbao en el que murieron un teniente y un cabo de la policía, además de la mujer de éste último que se encontraba embarazada. La Audiencia Nacional juzgó a Echániz por esta última acusación de laque resultó absuelto, por lo que se ordenó su puesta en libertad. El presunto etarra salió de prisión el 13 de junio de 1995. Sin embargo, en el Juzgado Central de Instrucción4 de la Audiencia Nacional se encontraba abierto el sumario 7/83 en el que Echániz estaba acusado de asesinato y terrorismo por el atentado que costó la muerte al jefe de la policía municipal de Baracaldo José Aibar en junio de 1982.
Dieciséis meses después de ser puesto en libertad, en octubre de 1996, el Juzgado Central número 4 dictó una orden de busca y captura contra Sebastián Echániz por su implicación en el sumario 7/83. Sin embargo, para entonces Echániz había huido a América. Desde hacía años se sabía que residía en Venezuela. Por tanto, a pesar de que las acusaciones policiales le imputan otros diez asesinatos -excluidos los tres de los que fue absuelto y el del jefe de la policía municipal de Baracaldo-, sólo podrá ser juzgado en la Audiencia Nacional por este último caso. Se da la paradoja, de que en base a las declaraciones prestadas por Echániz fue detenida y condenada una vecina de Sopelana que había sido colaboradora del «comando Vizcaya» que se encuentra cumpliendo condena, mientras quedaba en libertad el etarra que la había delatado. Con la expulsión de Echániz son ya dos los presuntos miembros de ETA que el Gobierno de Venezuela ha puesto a disposición de las autoridades españolas en 2002.



