Toros

Hemeroteca > 18/09/2007 > 

El penúltimo vuelo del César

POR ZABALA DE LA SERNASábado, 15 de septiembre. 20.30 pm. La tarde no se ha dado bien en Salamanca. César Rincón abandona aprisa con sus hombres el coso de La Glorieta camino del hotel Vincci, en la

Actualizado 18/09/2007 - 09:08:02
Sábado, 15 de septiembre. 20.30 pm. La tarde no se ha dado bien en Salamanca. César Rincón abandona aprisa con sus hombres el coso de La Glorieta camino del hotel Vincci, en la otra orilla del río Tormes. El maestro se desenfunda el terno habana y oro, que guarda su hermano y mozo de espadas, Luis Carlos. Una ducha caliente y rápida. No hay tiempo de nada porque una avioneta espera en el aeródromo de Matacán. La tensión se refleja todavía en su curtido rostro de 42 años. Natalia, su mujer, le espera en la habitación, aunque no es habitual. Y le despide unos minutos después a pie de pista.
21.45 pm. Los ánimos comienzan a distenderse. El aeroplano, un Superking 500, se ha contratado en Francia por 9.000 euros. No había otro remedio, porque Rincón se despide de Nimes por la mañana, en La Provenza gala (1.200 kilómetros por carretera). Es su penúltima corrida en Europa, su penúltimo vuelo antes de que se despida de España el próximo 23 de septiembre en Barcelona junto a José Tomás.
22.00 pm. Aunque el vuelo es privado, la pareja de la Guardia Civil cumple con los controles de seguridad y hay que pasar el fundón de espadas, el esportón, las cajas de monteras por el escáner: empieza cierto cachondeo. Rincón le comenta a su apoderado, Luis Manuel Lozano, que si se creen que nos vamos a inmolar sobre las nubes o a autosecuestrar. Sumamos ocho personas en total.
22.10 pm. Frente a la avioneta se suceden las bromas macabras mientras introducimos el equipaje. Que si el piloto -un francés con pinta de alemán- ha bebido, que si fallan las hélices este modelo planea, que si no hay paracaídas... No todo el mundo las encaja: Luis Miguel Leiro, picador, no se ríe; David Saugar, seguro tercero, de la saga de los Pirri, no para de enredar; Luis Viloria, el otro picador, y los banderilleros Gustavo García y Montoya callan.
22.30 pm. Las ruedas despegan del suelo. Pirri sigue con las coñas y Leiro no quita ojo del panel de mandos, como si se los quisiese aprender o controlar con la mente.
23.00 pm. Un catering alivia el (mal) trago. El vino relaja, pero César Rincón no prueba el alcohol desde que una hepatitis C lo tuvo contra las cuerdas.
23.30. El ambiente se aviva. Lozano se ha dormido; el maestro se la tira con humor y amor a Gustavo y le dice que el primero cambió a peor cuando le puso el par en el brazuelo; el copiloto quiere unos autógrafos del matador; Leiro «vigila» la altura y velocidad, como los toreros buenos. ¡Y Pirri avisa de que viene un 747 de frente!
00.30 am del domingo 16. Tomamos tierra en Nimes. Nos espera un coche y el furgón de la cuadrilla. A pie de escalerilla nos retratamos con el móvil de García frente a las aspas del Superking, que tiene nombre de hamburguesa.
01.30 am. Nos despedimos en el hotel Atria. La cuadrilla se queda en el Campanille. Todavía le queda al ayuda limpiar capotes y muletas.
07.45 am. Hay que ir al sorteo. La corrida está anunciada a las 11. Luisma Lozano y Gustavo García madrugan hacia los corrales a por la suerte.
09.00 am. El maestro Rincón se despierta. Desayuna ligero. Está ilusionado porque en Nimes ha sido dios. Como en Béziers y Dax. Como en Madrid. Como en Colombia y toda América.
10.15 am. Termina la ceremonia de vestirse. El terno es azul cielo y oro, como la mañana.
10.30 am. La cuadrilla espera a la puerta del hotel.
11.00 am. Suenan los clarines. Arranca el paseíllo. Ruge el Coliseo romano.
13.15 pm (aprox). Tras matar el quinto, Javier Conde pide permiso para abandonar la plaza porque torea por la tarde en Barcelona.
14.00 pm. Muere el sexto. El César del toreo sale triunfante de su despedida de las Galias.
Los que nos quedamos a ver la corrida vespertina (17.00 pm) partimos hacia Madrid a las 20.30 pm. Esperan 1.000 kilómetros por carretera en manos de Boli, un volante de primera. A las 6.30 am del lunes 17 descabalgo en casa destrozado. Y eso que no he toreado ni voy a torear por la tarde...
Nota: éste es un pequeño homenaje a todos los toreros que durante el verano se cruzan España y se dejan en el camino el sueño y la piel, una imagen que contrasta con las ignominiosas insidias y frivolidades que vomita a diario un programa de lo rosa y el estiércol por televisión.
Búsquedas relacionadas
  • Compartir
  • mas
  • Imprimir
publicidad
PUBLICIDAD
Lo último...

Copyright © ABC Periódico Electrónico S.L.U.