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Los navarros se echan a la calle para reivindicar la «Navarra foral y española»

El pueblo de Navarra se echó ayer a la calle para gritar alto y claro, con firmeza, pero pacíficamente, que no permitirá que se implique, como moneda de cambio, al Viejo Reino en un «proceso de

Actualizado 18/03/2007 - 17:40:57
El pueblo de Navarra se echó ayer a la calle para gritar alto y claro, con firmeza, pero pacíficamente, que no permitirá que se implique, como moneda de cambio, al Viejo Reino en un «proceso de claudicación, que no tolerará, en una mesa de negociación, paz a cambio de Navarra para anexionarla a la "gran Euskal Herria" que ansía ETA-Batasuna». Con este objetivo, más de cien mil personas, según la Policía Foral, que la Delegación del Gobierno rebajó a 75.000, se manifestaron por las calles de Pamplona bajo el lema «Fuero y Libertad. Navarra no es negociable», atendiendo a la convocatoria del Ejecutivo de Miguel Sanz, respaldada por el Parlamento foral, por el PP y asociaciones de víctimas del terrorismo y movimientos cívicos que luchan por la paz y la libertad. «Navarra no se vende» , «Navarra es España» fueron algunos de los gritos más coreados por los participantes en una marcha que, dada la multitud, acabó por convertirse en una concentración que abarcó el centro de la ciudad.
La de ayer es la manifestación más numerosa de las celebradas hasta ahora en Pamplona. La ofensiva lanzada por ETA-Batasuna, que en los últimos meses se ha incrementado, para anexionar Navarra en el País Vasco, recurriendo a fórmulas trampa, como la que encierra su última propuesta presentada, precisamente, en el pabellón Anaitasuna, ha movilizado al cien por cien, a una sociedad, la Navarra, que sólo aparentemente parecía adormecida. Y la ambigüedad del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero ante ese acoso de la izquierda abertzale, también ha contribuido a esa reactivación.
Cien mil frente a tres mil
El caso es que la riada de demócratas que se lanzó ayer a las calles de Pamplona para reivindicar que se respete al Viejo Reino como una Comunidad con personalidad propia supera con creces, de hecho duplica, a cifra de los 50.000 ciudadanos que se reunieron para condenar el asesinato de dos policías nacionales en la localidad de Sangüesa. Y multiplica por infinito las marchas convocadas en el Viejo Reino por ETA-Batasuna, en su pretensión de someter a Navarra a sus aspiraciones anexionistas. Por ejemplo, las 3.000 personas que se reunieron hace 15 días en el Pabellón Anaitasuna de Pamplona para escuchar al portavoz de Batasuna, Arnaldo Otegi, proferir que «sin Navarra, no queremos nada, nada, nada. Navarra no se tiene que integrar en ningún sitio. Nos indigna oír eso. Navarra es el pilar de Euskal Herria».
Ayer el pueblo navarro, que demostró que no sólo sabe ganar en las instituciones, sino también en la calle, dijo bien alto y claro que Navarra es Navarra. Al menos ese era el comentario generalizado tras la impresionante demostración de fidelidad al foralismo que ayer se vivió en las calles pamplonesas.
Apoyo del PP
Así pues, a las cinco de la tarde comenzaba la marcha encabezada por una gran bandera de Navarra, seguida muy de cerca por una pancarta con el lema «Fuero y Libertad. Navarra no es negociable», portada por el Gobierno foral, con su presidente al frente, así como por la alcaldesa de Pamplona, Yolanda Barcina. Detrás se encontraba la plana mayor del Partido Popular, con Mariano Rajoy, Ángel Acebes, Eduardo Zaplana, los presidentes autonómicos de Madrid y La Rioja, Esperanza Aguirre y Pedro Sanz, respectivamente, y María San Gil, entre otros. Todos ellos, especialmente Rajoy y San Gil fueron muy aplaudidos a su llegada. La multitud portaba, en perfecta simbiosis, banderas de España y de la Comunidad Foral, así como pancartas que recogían frases como «Juntos derrotemos a ETA», «Por la libertad, ETA no», «PCTV=ETA», o fotografías de víctimas de ETA. Dada la dificultad de sumarse a la marcha por el gentío, numerosas personas optaron por participar desde las aceras, con proclamas como «Navarra no se vende», «Qué fatalidad, nos ponen una bomba y hay que negociar», «Navarra es España», «Con Navarra no se negocia», «Navarra no es moneda de cambio», e incluso desplegando en las ventanas de sus casas banderas de España y Navarra.
Al comienzo de la manifestación, una mujer exhibió desde su vivienda una ikurriña y gesticuló en actitud provocativa, lo que fue respondido por los demócratas con abucheos. Fue la única sombra de Batasuna a lo largo del trayecto de la marcha.
El servicio de orden, las Fuerzas de Seguridad pero, sobre todo, la actitud ejemplar de los participantes en la manifestación contribuyó a que la marcha se caracterizara por la ausencia de incidentes. Tampoco hubo exhibición de símbolos preconstitucionales. Poco más de una hora después de su inicio, la cabecera de la manifestación llegaba frente al Monumento de los Fueros, en el paseo de Sarasate. A esa hora, todavía salían manifestantes del punto de partida.
Un ¡Viva la libertad!
Allí, el presidente del Ejecutivo, Miguel Sanz, afirmó que los navarros se habían manifestado en esta ocasión «para decir al Gobierno de España que queremos garantías de que Navarra será siempre una línea infranqueable en el proceso de negociación con ETA-Batasuna». Dicho esto, exigió a Rodríguez Zapatero que sea leal con el viejo Reino, «como Navarra lo es con el conjunto de España y sus representantes».
Sanz concluyó su mensaje con un «Viva la libertad de Navarra», respondido por los asistentes con gritos de «Viva España». Sanz alertó de la estrategia de ETA-Batasuna para anexionar Navarra al País Vasco. Así, advirtió que del «todo o nada» ha pasado a lanzar propuestas que aluden a una Navarra unida al País Vasco en una autonomía política, dentro de España, pero con la pretensión de lograr después la independencia.
Minutos después y en comparecencia ante los medios de comunicación, el jefe del ejecutivo foral, valoró la manifestación diciendo que «se han sobrepasado con creces las expectativas de afluencia. Ha sido la más numerosa de la historia de Pamplona, con más del doble que la más numerosa». Para Sanz, el motivo de la convocatoria era que los navarros quieren expresar que están satisfechos con el régimen foral y que quieren libertad.
Los navarros habían tomado las calles de Pamplona desde primeras horas de la mañana, con una gran exhibición de banderas españolas y de la Comunidad Foral, lo que constituyó un escenario poco habitual en esta ciudad, donde también los simpatizantes de Batasuna logran cada día imponer el miedo con la amenaza y la violencia. Varias personas que portaban banderas nacionales plantaron cara en la parte vieja de la ciudad a un grupo de jóvenes que les habían increpado. «Respetadnos. Hoy es nuestro día, porque es el día de la libertad. Vosotros tenéis el resto del año para vuestros desmanes», espetó una de las mujeres del grupo a los provocadores, que no encontraron otro argumento mejor que responder con un «fascistas».
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