Pese a que todavía se desconoce la fecha de llegada del AVE a la estación de Sants de Barcelona -las últimas previsiones de Fomento indican que será unos días antes de las elecciones generales de marzo-, Renfe ya ha elaborado una propuesta de tarifas para el puente ferroviario de alta velocidad entre Madrid y la Ciudad Condal.
El billete normal, el denominado de «clase turista», costará 100 euros, aunque la compañía subraya que si los pasajeros lo encargan con una semana de antelación podrían conseguirlo por 60 ó 40 euros si la reserva se tramita dos semanas antes a través de internet. El ticket de ida y vuelta, según publicó ayer «La Vanguardia», asciende a 160 euros, ya que tendrá un descuento del 20 por ciento sobre el precio final.
Los billetes más caros serán los de la «clase club», que valdrán 180 euros; mientras que el precio de la «clase preferente» rondará los 140 euros por trayecto.
Con estas tarifas, Renfe lanza una opa hostil al puente aéreo entre Madrid y Barcelona. La compañía ferroviaria no oculta sus intenciones de arrebatar un buen número de clientes a las compañías aéreas porque, a la puntualidad del tren y la comodidad de apearse en el mismo centro de la ciudad, se suma una gran oferta de plazas en la línea de alta velocidad.
En concreto, Renfe ofrecerá 20.000 plazas diarias a los usuarios del AVE Madrid-Barcelona -contra las 12.000 del puente aéreo- y, en las horas punta de la mañana y de la tarde, saldrá uno cada 15 minutos. Cada día circularán 50 convoys -25 por cada sentido- por la línea de alta velocidad y los trenes directos tardarán 2.35 horas en recorrer los 600 kilómetros que separan las capitales de España y Cataluña.
La oferta de Renfe, diseñada especialmente para ejecutivos, es una seria amenaza para las compañías aéreas que obtienen suculentos beneficios del puente Madrid-Barcelona.



