MADRID. Después de casi diez años en la Jefatura de la Casa del Rey, Fernando Almansa se despidió ayer de Sus Majestades los Reyes y de sus colaboradores en el Palacio de La Zarzuela. A partir de hoy, será el también diplomático Alberto Aza, hasta ahora secretario general de la Casa, quien ocupe su lugar. Atrás quedan diez años en los que no han faltado momentos duros y complicados, pero que Fernando Almansa ha sabido manejar con fino tacto de diplomático. Su misión en la Casa del Rey ha sido claramente reconocida por su profesionalidad, discreción y dedicación. Una dedicación que tampoco disminuyó cuando pasó por la dolorosa pérdida de su esposa.
Días atrás, el propio Almansa se refirió a su paso por la Casa del Rey cuando se despidió de los periodistas que habitualmente informan de las actividades de la Familia Real. Habló de los momentos más complicados y de los más gratos, y de la difícil situación que se encontró cuando tomó posesión de su cargo, en enero de 1993, como consecuencia de las tensiones provocadas por los frecuentes escándalos de corrupción.
«Soy consciente del privilegio que supone prestar servicio no sólo al Rey y a su Familia, sino a una institución, la Corona», afirmó Almansa durante su despedida. «El Rey es extraordinario», añadió y destacó su papel «como figura internacional de los últimos veinticinco o treinta años».
Entre los momentos más complicados de su etapa, Almansa destacó los duros días en los que ETA secuestró y posteriormente asesinó a Miguel Ángel Blanco. Unos momentos en los que España entera se echó a la calle y en los que la rabia e indignación hacían muy difícil actuar con la claridad y frialdad necesarias en estos casos.
En otro orden de cosas, Almansa también reconoció que el año pasado fue muy complicado como consecuencia de los problemas mediáticos que surgieron en torno a la relación entre el Príncipe de Asturias y la modelo Eva Sannum. Una situación que sólo Don Felipe podía resolver y eso fue precisamente lo que ocurrió cuando él mismo anunció la ruptura.
Durante el periodo de Almansa al frente de la Jefatura de la Casa del Rey ha habido momentos familiares muy dolorosos. Él llegó al Palacio de La Zarzuela en plena agonía de Don Juan y compartió con la Familia Real aquellos duros meses. Tres años después fallecía la Infanta Doña María Cristina, hermana del Conde Barcelona, y en enero de 2000, Doña María de las Mercedes. Con la muerte, el pasado noviembre, de Doña Beatriz de Borbón y Battenberg, la única hija de Don Alfonso XIII que vivía, desaparecía la generación del exilio. Tampoco han faltado los días de preocupación, como cuando Jaime de Marichalar sufrió un accidente cerebrovascular.
Pero durante la etapa de Almansa ha habido alegres acontecimientos en la Familia Real, como las bodas de las Infantas Doña Elena y Doña Cristina, y los nacimientos y bautizos de los cinco nietos de los Reyes: Felipe, Victoria, Juan, Pablo y Miguel. Otras novedades acontecidas han sido la construcción de la nueva residencia del Príncipe de Asturias y el traslado de los Duques de Lugo a Nueva York.
Profesionalizar y rejuvenecer
Durante su despedida, Almansa quiso destacar los principales cambios realizados en la Casa del Rey durante esta década. En este sentido su presencia marcó un hito, ya que renovó la institución al sustituir a los militares por civiles y al destinar a una periodista, María Asunción Valdés, a la Jefatura de Prensa. Además, Almansa puso fecha de caducidad a estos puestos, que hasta entonces eran de carácter casi vitalicio. En resumen, profesionalizó y rejuveneció la institución.
En el tiempo que Almansa ha estado en la Jefatura de la Casa del Rey, su más directo colaborador ha sido Rafael Spottorno, también diplomático, que ha estado al frente de la Secretaría General hasta el pasado septiembre. Almansa y Spottorno llegaron al Palacio de La Zarzuela en 1993, cuando sustituyeron en sus puestos a los generales Sabino Fernández Campo y Joel Casino. Era la primera ocasión en la que dos diplomáticos accedían a los puestos de mayor confianza del Rey y la fórmula se repite ahora con el relevo de Almansa y Spottorno por otros dos experimentados diplomáticos: Alberto Aza, que se convierte en el cuarto jefe de la Casa del Rey, y Ricardo Díez-Hochleitner, que pasa a ser el séptimo secretario general de la institución.
Cambios escalonados
Estos cambios, que son decididos por Don Juan Carlos, ya fueron anunciados el pasado mes de febrero por el Palacio de La Zarzuela y se han realizado de forma escalonada, de manera que Aza ha tenido la oportunidad de trabajar, desde la Secretaría General de la Casa del Rey, conjuntamente con Almansa durante tres meses y de conocer el funcionamiento interno de la institución. Si Spottorno fue el primero que dejó el Palacio de La Zarzuela y ahora se despide Almansa, el próximo relevo será el de la jefa de Prensa.
Hasta su incorporación a la Casa del Rey, Aza era director de la Oficina de Información Diplomática del Ministerio de Asuntos Exteriores. El nuevo secretario general, Díez-Hochleitner, que hoy tomará posesión de su cargo, ocupaba la Dirección General para Europa y ha sido embajador en la República Dominicana y Austria.