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Juan Antonio G. Casquero, Presidente de la AVT: «La AVT tiene que hablar con el Gobierno por el interés de los asociados»

Juan Antonio García Casquero, en un momento de la entrevistaTEXTO: BLANCA TORQUEMADAFOTO: SIGEFREDO-Sus primeros meses en el cargo no están siendo tranquilos. Han dimitido dos integrantes de su junta

Actualizado 17/11/2008 - 07:57:54
Juan Antonio García Casquero, en un momento de la entrevista
Juan Antonio García Casquero, en un momento de la entrevista
-Sus primeros meses en el cargo no están siendo tranquilos. Han dimitido dos integrantes de su junta directiva y miembros de su asociación le han llegado a acusar de «venderse» al Gobierno y a Rubalcaba...
-Sí, alguien nos ha llegado a acusar de eso, aunque creo que es un sentimiento de una minoría. Si mantenemos relación con el Ministerio del Interior es, simplemente, porque tiene que haberla. Incluso si a mí personalmente me pidiera el cuerpo no querer saber nada del Gobierno, como presidente de la AVT no podría tener esa actitud. Hasta ahora, ha habido dos reuniones con representantes del Ejecutivo: una meramente protocolaria cuando salió elegida la nueva junta directiva de la Asociación, en la que nos presentamos y que coincidió con el momento en el que Juana Chaos tenía que salir de la cárcel. En ella, pedimos que se hiciera todo lo posible para que el asesino no fuera liberado, una solicitud que quedó reforzada despuéspor la famosa carta de apología del terrorismo de la que parece que es autor. La otra reunión fue la que se celebró hace poco en el Ministerio del Interior con todas las asociaciones para debatir la futura ley de víctimas, en la que el ministro únicamente nos recibió, porque todo lo tratamos con el director general.
-En cualquier caso, se ha restablecido una relación que estaba rota en la etapa de Francisco José Alcaraz.
-Las relaciones durante los últimos cuatro años no han sido buenas porque el Gobierno negoció con ETA, algo que rechaza tajantemente la AVT. Ahora parece que el Ejecutivo ha aprendido que con etarras no se negocia y la situación es otra. Además, no nos podemos quedar fuera de la discusión de la nueva ley integral, que tratará de solucionar las lagunas de la ley de 1999. Como colectivo mayoritario, tenemos que estar en esas reuniones, por el bien de las víctimas del terrorismo. Si los exponemos y no nos hacen caso, entonces tendremos ocasión de formular críticas, pero para eso hay que estar dentro. La AVT tiene que tener contactos con el Gobierno para poder defender los intereses de sus asociados.
-Pero, en paralelo, y en parte por esta causa, le han surgido a usted los problemas internos.
-Ese tipo de problemas los hay en toda organización y hasta en las juntas de vecinos. La secretaria general ha dimitido y también el tesorero, que ha alegado motivos laborales. Lo que no entiendo es por qué estas cuestiones se han ido filtrando a determinados medios de comunicación, en vez de dirimirse en el seno de la Asociación. Nosotros seguimos a lo nuestro: mirar por la defensa de las víctimas.
-Pero será consciente de que parte del malestar nace del hecho de que en el seno de la asociación hay socios que mantienen que este Gobierno no está negociando ahora, pero está buscando la ocasión para volver a hacerlo en cualquier momento... Y por eso no quieren tratos con el Ejecutivo.
-Después de conocerse que incluso después de la T-4 se negociaba, es verdad que resulta difícil creer que no va a volver a haber diálogo. Además, hay dirigentes del PSE que insisten en que es necesario dialogar. Por esa ambigüedad estamos ojo avizor, pero en estos momentos no hay negociación.
-La mayor parte de las asociaciones de víctimas creadas en los últimos años son escisiones de la AVT. ¿Con usted y sin Alcaraz pueden volver a unirse?
-Me gustaría, o, en todo caso, yo nunca criticaré a otras entidades ni a otras víctimas. En efecto, gente procedente de la AVT ha creado asociaciones, y no es malo que cada uno luche de la manera que crea más conveniente. Pero mi línea de trabajo es la unidad. Además, en esas asociaciones se da la paradoja de que muchos de sus miembros continúan afiliados a la AVT. Queremos llevarnos bien y tenemos que apoyarnos para acabar con el terrorismo.
-¿Quién le está poniendo palos en las ruedas? ¿Cree que Alcaraz quiere volver?
-Parece que hay gente que va en contra de esta junta, y que por eso se han filtrado las cartas de dimisión del tesorero y la secretaria, que nos ha acusado de estar al servicio del Ministerio del Interior. No es cierto, por supuesto, y yo pido que, en todo caso, lo demuestren.
-Quizá sospechan eso porque desde que usted es presidente se han desactivado las movilizaciones callejeras.
-Si se tiene que salir a la calle, se saldrá, pero no por motivos políticos ni por otras cuestiones que no sean las relacionadas con el terrorismo, como ahora la muerte de militares en atentados fuera de España. Lo que no puede ser es lo que me pasó en una concentración, que se me acercó un señor y me dijo «eh, usted, presidente de la AVT, ¿cuándo vamos a salir a la calle?». Le dije que creía que en estos momentos no había motivos y me contestó «¿cómo que no, y el paro y la crisis?», y le tuve que replicar que para eso se dirigiera a los sindicatos. No vamos a salir por salir.
-¿El malestar contra usted lo alimenta Alcaraz?
-No lo sé, pero ha hecho declaraciones en las que me acusa de estar con Rubalcaba que en nada benefician a las víctimas. Ahora no se está negociando con ETA y nuestros esfuerzos se centran en dar mejor ayuda y cobertura a las víctimas. Si a determinadas personas no les parece bien, por supuesto lo pueden expresar, pero no acusarnos de blandos y hacer daño al colectivo por el mero hecho de que tienen cancha en determinados medios.
-¿Qué le dijo cuando se marchó?
-Que estaba agotado, cansado porque habían sido unos años muy intensos. También me preguntó si yo iba a pedir escolta y, cuando le dije que no, me comentó que él iba a dejar de tenerla y que eso le satisfacía. Que así se iba a poder mover con más libertad.
-Con la brecha que le han abierto los discrepantes, con dos dimisiones en la junta directiva, ¿está usted en condiciones de continuar?
-Sí, porque los Estatutos no dicen nada en contra.En la próxima asamblea ordinaria de abril, cuando cumplamos un año en el cargo, esas vacantes podremos cubrirlas con nuevas personas. Y sólo en 2010 tendremos volver a presentarnos o dejar paso a otros. Esta junta fue elegida con el 98 por ciento de los votos.
-También hubo malentendidos por su intervención en la sede de Naciones Unidas, en Nueva York, en la que dicen que fue usted censurado.
-En la ONU dije lo que quería decir. Lo único que ocurrió es que estas reuniones son muy difíciles de organizar porque es muy complicado establecer unos mínimos de consenso en una exposición sobre terrorismo compartida por 129 países, incluidos Israel y Palestina. Yo en mi intervención mencionaba que México, Cuba y otros países cobijaban etarras y me pidieron que retirara esas alusiones para evitar ofensas. Lo hice para poder exponer cosas tan importantes como que en el País Vasco no hay libertad, para dar la batalla contra la perversión del lenguaje, de que no se les llame «independentistas», y para reclamar en un ámbito internacional que no se negocie con grupos terroristas. Además, pudimos mantener ante la ONU que el 11-M no está acabado. Para el Gobierno sí lo está, como lo han reiterado el ministro de Justicia y el propio director de Víctimas, José Manuel Rodríguez Uribes, pero nosotros insistimos en que falta el autor intelectual.
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