Los Mossos d´Esquadra reciben una media de 25 llamadas diarias de ciudadanos que aseguran haber visto a Francisco Javier Picatoste y Manuel Brito, los dos presos fugados de Lleida acusados de asesinar el martes por la noche a un joven y de violar a su novia en Cerdanyola (Barcelona).
En la búsqueda trabajan todos los cuerpos policiales, que siguen con cinco pistas y rastrean sobre todo los bosques de Collserola, donde se cree que los fugitivos podrían usar las múltiples masías o chabolas abandonadas para esconderse de día y aprovechar la noche para desplazarse.
La chica violada, de 23 años de edad, explicó en su declaración que los dos prófugos presentaban un aspecto muy sucio, lo que hace pensar a los cuerpos policiales que se refugian en el bosque para evitar ser vistos.
En las últimas horas la búsqueda se ha ampliado a Barcelona y, por ejemplo, el jueves se siguió a un coche por una de las rondas de la ciudad al sospecharse que viajaban en él los dos presos. Fuentes policiales consideran que Brito y Picatoste podrían estar recibiendo ayuda puntual de alguna persona que les facilitaría ropa y comida, aunque ven improbable que se hayan podido refugiar de forma permanente en algún piso.



