
El segundo avión, instantes antes de estrellarse contra la Torre Sur. ABC
Poco después volvió a oir la misma voz: «Que nadie se mueva por favor. Estamos volviendo al aeropuerto. Que nadie intente un moviento estupido». Era la voz de un secuestrador, el primer indicio de que algo iba mal la mañana del pasado 11 de septiembre. Pero nadie podía imaginar el infierno que estaba a punto de desatarse. El diario «The New York Times» publicó ayer una minuciosa reconstrucción de las conversaciones entre varios pilotos, los controladores de vuelo y la defensa aérea, que llegó demasiado tarde.
8,24 HORAS. «TENEMOS AVIONES»
La voz desde la cabina del piloto del avión de American Airlines, que había partido a las 8 de la mañana del aeropuerto de Boston con los depósitos de combustible repletos para un vuelo transcontinental, llegó al controlador a través de una frecuencia que suelen sintonizar pilotos y controladores aéreos. Puede que el secuestrador pensara que estaba dirigiéndose a los pasajeros o que algún miembro de la tripulación hubiera activado el micrófono.
8,40 H.: ALERTA EN DEFENSA AÉREA
La Defensa Aerea recibe la primera notificacion de que ha habido un secuestro. Un minuto después, el piloto del vuelo 175 de United comunica a tierra: «Hemos oído una transmisión sospechosa cuando despegábamos de Boston. Alguien conectó el micrófono y dijo, «permanezcan en sus asientos». No pudo decir mucho más. Segundos después, el vuelo 175 también es secuestrado y se cortan todas las comunicaciones entre el aparato de United Airlines y los controladores.
8,47 H.: EL VUELO 11, ESTRELLADO
El vuelo 11 con destino a Los Angeles se estrella contra la Torre Norte del World Trade Center. Sólo un minuto antes llegó a la base de la Guardia Nacional en Falmouth, Massachussets, la primera noticia del secuestro de ese aparato de American Airlines. Cuando los dos cazas F-15 llegaron por fin al sur de Manhattan eran las 9,12, diez minutos después de que el segundo avión se estrellara contra la Torre Sur.
8,50 H.: «¿ESE HUMO?»
Un piloto no identificado dice a traves de la frecuencia general: «¿Alguien sabe que es ese humo que se levanta sobre el sur de Manhattan?». En ese momento, los controladores tratan frenéticamente de entrar en contacto con el piloto del vuelo 175, pero se encuentran con un muro de silencio. Tres minutos después de que se incrustara el aparato, un controlador aéreo de Indianapolis trataba de establecer contacto con el vuelo 77 de American Airlines, que había despegado a las 8,20 del aeropuerto de Washington y se dirigía, como los otros dos, hacia Los Angeles: «American 77, Indy, control de radio. ¿Me escucha?". No hubo respuesta.
8,53 H.: DESVIADO EL VUELO 175
El vuelo 175 de United Airlines se ha desviado ya por completo de la ruta prevista y recorre el valle del Hudson a 500 millas por hora, el doble de la velocidad autorizada, lo que según algunos expertos hace más fácil manejar el aparato. En ese momento, un controlador de vuelo de Long Island tiene claro que algo ocurre en el aparato: «Podriamos tener un secuestro. Tenemos algunos problemas encima de nosotros ahora mismo».
9,03 H: EL 175, EN LA SEGUNDA TORRE
El vuelo 175 termina abruptamente su trayectoria estrellándose en diagonal contra la torre sur del World Trade Center. Seis minutos mas tarde, un despacho de American Airlines asegura que «un informe sin confirmar asegura que el segundo avión ha chocado contra el World Trade Center y ha hecho explosion». Parece sugerir que se trata del vuelo 77, que en realidad en ese momento ha vuelto sobre sus pasos, sobre Pittsburgh, y se dirige a Washington.
9, 24 H.: CAZAS SOBRE WASHINGTON
La Administración Federal de Aviación, en contacto con el Pentágono sobre los dos secuestros de los vuelos que habían partido de Boston, dio aviso al Comando de Defensa Aerospacial, 28 minutos después de que se tuviera la primera sospecha de que el vuelo 77 de American Airlines había sido secuestrado. Los aviones de combate parten de inmediato. Un controlador aéreo observa perplejo en su pantalla que un avión imprevisto se dirige hacia Washington. Nueve minutos mas tarde, el mismo controlador aereo del aeropuerto de Dulles observa un «objetivo prioritario moviéndose rápidamente», lo que equivalía a decir que el aparato, cuyo piloto tenía la radio cerrada, se dirigía hacia la zona de sobrevuelo prohibido sobre la Casa Blanca, Congreso y Pentágono. Un responsable del aeropuerto de Dulles usó el teléfono rojo con el Servicio Secreto en la Casa Blanca. El presidente estaba en Florida, pero el vicepresidente Cheney se encontraba en la sede del Ejecutivo y es llevado de inmediato a un búnker bajo el edificio.
9,28 H: OTRO SECUESTRO
Llegan los primeros indicios de que en la cabina de otro avión, esta vez el vuelo 93 de United Airlines con destino a San Francisco, y que había despegado del aeropuerto de Newark a las 8.24, también había problemas.
9,36 H.: ATAQUE AL PENTÁGONO
Un avión militar C-130 que acaba de despegar de la base de militar en Andrews recibe la orden de interceptar a un Boeing 767 moviéndose a baja altitud y hacia el este. Dos minutos después, el avión, el vuelo 77, se estrella contra el ala suroeste del Pentágono.
10,06 H.: EL CUARTO AVIÓN
El cuarto avión secuestrado en la fatidica manana del 11 de septiembre se estrella en un campo cerca de Shanksville, Pensilvania. «Se escuchan fuertes ruidos de pelea a bordo y alguna frase, como «fuera de aqui», y alguna expresión en lengua extranjera, al parecer árabe». Cuando un caza F-16 llega a la zona desde la base de Langley, en Hampton, Virginia, ya es demasiado tarde, aunque si los secuestradores hubieran dominado la situación a bordo el piloto del caza hubiera tenido tiempo de interceptar el avión comercial y de derribarlo.



