La batalla por el pazo de Meiras -el Gobierno de Galicia lo considera herencia cultural española- que desde hace unos meses libra la familia Franco con la Xunta ha captado la atención de The Times, que ha reparado en que, en efecto, «estos son tiempos difíciles para los herederos del general Francisco Franco». El diario británico recordaba que el pazo «fue supuestamente concedido por el pueblo gallego para homenajearle por la victoria en la guerra civil de 1936 al 39». «La mansión de tres torrecillas requería una renovación después de un incendio que se produjo en 1978». Sin embargo, la familia «ignoró una oferta económica para repararlo y, el 30 de agosto, cuando una delegación de arquitectos, historiadores y arqueólogos acudieron a realizar un estudio, no se les permitió el paso», por lo que el Gobierno gallego, que pretende abrir el pazo al público, ha llevado el caso a juicio, «amenazando a los Franco con una multa de 45.000 libras esterlinas si se niegan a cooperar». The Times mencionaba, además, el hecho de que José Luis Rodríguez Zapatero es «nieto de un republicano ejecutado por Franco», razón a la que el periódico achaca que haya «cortado los fondos a la fundación de Carmen Franco Polo, hija del dictador» y consideraba «improbable que los Franco reciban ya más financiación».
Por otro lado, The Washington Post se hacía eco en un reportaje de un aumento significativo del laicismo tanto en Estados Unidos como en Europa. Atribuía esta circunstancia a la ola de ataques terroristas que desde el 11-S han azotado a diversas ciudades del mundo occidental, siendo el atentado del 11-M el más brutal perpetrado en Europa. «La visión de fanáticos religiosos asesinando a 3.000 personas provocó que muchos comenzasen a custionarse y a rechazar cualquier religión». Un indicio de esta tendencia en Europa es que «las asociaciones de no-creyentes tratan de atender la creciente demanda en Reino Unido, España e Italia y otros países europeos de bodas civiles, funerales y celebraciones para recién nacidos. Están ayudando a organizar ceremonias en las que se evite la mención de Dios, el cielo y los milagros, para celebar, según dicen, «esta única vida que conocemos»».