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La desalación que viene, y no llega

TEXTO: ARACELI ACOSTAMURCIA. «Si hay una sequía fuerte, tendremos problemas para dar agua en determinados territorios», explicaba a ABC hace dos años el secretario general de Biodiversidad y

Actualizado 17/09/2006 - 09:46:55
«Si hay una sequía fuerte, tendremos problemas para dar agua en determinados territorios», explicaba a ABC hace dos años el secretario general de Biodiversidad y Ordenación del Territorio del Ministerio de Medio Ambiente, Antonio Serrano. Y no se equivocó. Pero no sólo por los plazos de puesta en marcha de las desaladoras, sino porque el agua desalada no sirve para regar los campos si no se cuenta con otra que permita bajar su concentración en boro y que le aporte nutrientes, por no decir que los regantes no pueden pagar los precios que se les proponen. Por tanto, en este tiempo transcurrido «no ha habido ni una gota de agua nueva para regadío», denuncia el consejero de Agricultura y Agua de Murcia, Antonio Cerdá.
Una situación con la que no contaban los responsables del Ministerio de Medio Ambiente cuando propusieron su programa AGUA y argumentaron que las desaladoras las harían a demanda, frente a la oferta del trasvase del Ebro que aportaba agua sin conocer a quién iba destinada. Ahora, algunas de las desaladoras que construyen no cuentan con usuarios. Es el caso de la de Torrevieja. José Manuel Claver, secretario general del Sindicato Central de Regantes del Acueducto Tajo-Segura, explica que esta planta, con una capacidad de producción de 60 hectómetros cúbicos anuales, estaba pensada para los regantes, pero ¿a qué precio?
Frente a lo dicho en un primer momento por la ministra Narbona, explica Claver, de que el agua sería viable para la agricultura pues estaría entre 0,12 y 0,30 euros el metro cúbico (20-50 de las antiguas pesetas), al final lo que se negocia con los regantes es la cifra más alta de la horquilla y, además, «a pie de planta, con lo que en las tomas de las comunidades de regantes el agua sale a 80 pesetas el metro cúbico».
La negociación está en punto muerto, y la oferta final lanzada por Acuamed ha sido fijar el precio del agua en función de los recursos que lleguen a través del Acueducto Tajo-Segura. Esto es, a más hectómetros que lleguen del trasvase, más cara será el agua desalada. Así, si se trasvasan más de 200 hectómetros el precio del metro cúbico sale a 0,39 (65 pesetas), que se actualizarían cada año de acuerdo al IPC.
Compromiso para 50 años
Teniendo en cuenta que el agua del trasvase se paga a unas 17 pesetas y la obligación impuesta por Acuamed de que los regantes compren el volumen total de la planta durante 50 años -«no sabemos qué vamos a hacer en tres, y quieren que pensemos en 50», dice Claver-, ese precio es «inasumible para el regadío».
Finalmente, lo que pasará es que será la Confederación Hidrográfica del Segura la que se hará cargo del agua de la planta y la repartirá a través de los Centros de Intercambio de Derechos, explican en el Sindicato Central de Regantes. Ellos ya han calculado que probablemente así les saldrá aún más cara, unos 0,40 euros por metro cúbico. Los que probablemente pagarán más por ella serán los abastecimientos, para los que, a falta de usuarios regantes, se destinarán unos 20-25 hectómetros cúbicos de esa planta, cuyo precio será fijado por la confederación.
Mientras tanto, la desaladora de San Pedro del Pinatar, cuya segunda fase entrará en pruebas a finales de este mes, según anunció la propia ministra Narbona, no está funcionando a pleno rendimiento. Diversas fuentes de ayuntamientos de la zona apuntan a que «se para de vez en cuando por problemas con el emisario submarino», si bien debería estar dando 2 hectómetros cúbicos al mes sólo para abastecimiento de la Mancomunidad de Canales del Taibilla, que suministra el agua a los municipios de Murcia.
«Momento muy dramático»
Ante esta situación, el alcalde de Murcia y presidente de la Federación de Municipios de la región, Miguel Ángel Cámara, afirma que «estamos en un momento muy dramático para el abastecimiento y no está asegurado el suministro». Y es que la Mancomunidad se abastece en gran parte del Acueducto Tajo-Segura, sin solución de continuidad a no ser que se recuperan las reservas en la cabecera del Tajo; del río Taibilla, con unas aportaciones mínimas históricas y, en menor medida, de las desaladoras de San Pedro del Pinatar y Alicante. Por tanto, la vista está puesta en la apertura de los pozos del Sinclinal de Calasparra y en los sondeos de emergencia que se están haciendo a lo largo del cauce del Segura, y también en contener el consumo.
El regadío, en cambio, con trasvases cero desde el Tajo y sin ninguna desaladora a la vista presenta un futuro bastante desesperanzador. «Si todo se quiere solucionar con la misma toma (la cabecera del Tajo), pues claro que no hay leche para todos», dice el consejero Cerdá. Y recuerda que en 1995, cuando el ministro era Borrell, los embalses que regulan ese trasvase sólo almacenaban 128 hectómetros cúbicos y aún así se realizó una transferencia de 50 hectómetros cúbicos. Sería la única solución a la sequía para el agonizante campo murciano, pero incluso sin sequía habrá que buscar alternativas a un déficit de agua que no es coyuntural.
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