J. M. NIEVES
MADRID. En lo que la NASA no ha dudado en calificar de «gesta de precisión interplanetaria», la sonda Cassini, cuya misión actual es la de estudiar las lunas de Saturno, consiguió el pasado lunes enfocar sus cámaras justo en el punto donde se originan los misteriosos géiseres de Encelado, un pequeño miembro (de apenas 500 km de diámetro) de la extensa corte satelital de la que se rodea el «señor de los anillos».
Las nuevas imágenes muestran con todo detalle la naturaleza de las profundas fracturas que se aprecian en la superficie helada del hemisferio sur de Encelado. De ellas precisamente surgen los enigmáticos géiseres, descubiertos en 2005 y que han hecho que este pequeño y lejanomundo entre por derecho propio en la restringida lista de lugares potencialmente habitables del Sistema Solar.
La propia Cassini, el pasado mes de marzo, detectó en los géiseres moléculas orgánicas, monóxido de carbono y vapor de agua, una composición sorprendentemente similar a la de los cometas.
Hazaña fotográfica
La localización exacta de los géiseres y la comprobación de que coincidían con las grietas, hizo que la NASA se preparara a conciencia para no desaprovechar la rápida «pasada» de la sonda por la pequeña luna, a 64.000 km por hora y a sólo a 30 km de altura.
«El desafío equivale a intentar hacer una buena foto de un cartel de carretera con un teleobjetivo desde la ventanilla de un coche lanzado a toda velocidad», ha asegurado Paul Helfenstein, el científico de la Universidad de Cornell que ha desarrolló la técnica utilizada por la Cassini para obtener las imágenes.
Las fotografías revelan que las fracturas tienen unos 300 metros de profundidad, y que sus paredes internas convergen, en forma de «V», casi hasta tocarse. En el exterior de las grietas, junto a sus bordes, las cámaras han captado extensos depósitosde un fino material, probablemente hielo en polvo, trufado con grandes bloques de hielo, algunos de varias decenas de metros de largo.
«Esto es para nosotros como la madre de todas las vetas», manifestaba ayer una eufórica Carolyn Porco, la responsable del equipo que se encarga de las imágenes en la misión Cassini. «Un lugar que finalmente nos revelará con exactitud qué clase de condiciones ambientales -habitables o no- tenemos en esta torturada y pequeña luna».



