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Cómo disfrutar de un tranquilo de día de playa

Miles de kilómetros de litoral convierten a España en uno de los principales destinos turísticos para los vecinos europeos y evitan que los españoles tengan que salir de vacaciones para encontrar

Actualizado 17/07/2007 - 10:48:37
Miles de kilómetros de litoral convierten a España en uno de los principales destinos turísticos para los vecinos europeos y evitan que los españoles tengan que salir de vacaciones para encontrar magníficas playas.
Disfrutar de las playas no consiste únicamente en hacer la maleta y buscar un hueco en un hotel sino que las playas tienen peligros detrás de la imagen típica de tranquilidad vacacional. Las insolaciones, los cortes de digestión o un simple calambre pueden convertir un maravilloso día de playa en un infierno.
Lo primero, una playa apropiada
En España son casi 500 las playas premiadas con bandera azul, que no sólo implica la limpieza de los arenales sino también que cumple unas normas de seguridad que van desde la presencia de socorristas hasta la delimitación de las zonas de baño. Encontrar una de estas playas no es nada complicado y nos garantiza una seguridad mínima en el baño. Lo demás, es responsabilidad del bañista.
Las altas temperaturas del verano se hacen más cuesta arriba con la exposición directa al sol. Las quemaduras en la piel o las insolaciones pueden arruinar las vacaciones a cualquiera. Algunos consejos prácticos son evitar tomar el sol entre las 12 y las 16 horas.
La crema debe ser la principal aliada para todos, especialmente para los niños. Los dermatólogos recomiendan utilizar protección resistente al agua dado que refleja los rayos y aumenta hasta en un 50 por ciento la radiación solar. Humedecerse la cabeza para evitar golpes de calor, Beber líquidos, evitando el alcohol y productos diuréticos como el té o el café, son otros consejos que lanzan los Colegios de Médicos en verano.
Teniendo en cuenta estas pautas evitaremos dolores de cabeza, fiebres o trastornos de la visión que, en caso de presentarse, podremos apaciguar con la suspensión inmediata de cualquier actividad física, cambiar el sol por un lugar fresco y acudir al médico en el momento que sea posible.
El mar es peligroso
Otro de los peligros que encarnan las playas es el mar. La gran masa de agua esconde corrientes y las precauciones nunca son suficientes. El primer paso que hay que seguir al llegar a la playa es mirar el color de la bandera. Recordad que la verde permite el baño, sin bajar la guardi, la amarilla implica un estado revuelto de la mar, por lo que es necesario extremar la precaución y no alejarse de la orilla, y la roja impide el baño.
A la hora de bañarse, es necesario entrar con precaución, no tirarse directamente para evitar un síncope. Infórmese de las horas de pleamar y bajamar y tenga precaución con las corrientes. Asegurarse de la profundidad de la zona antes de tirarse de cabeza nos previene de una lesión medular irreversible. En caso de que nadando nos de un calambre, la mejor opción es nadar de forma paralela a la playa.
Por otra parte, no es extraño ver motos acuáticas o pequeñas embarcaciones cerca de la costa. Estos deportistas no entrañan ningún peligro para los bañistas si se toman las medidas necesarias. Los vehículos de agua no pueden sobrepasar un límite de 200 metros desde la playa. En la mayoría de las playas esta zona está acotada con boyas por lo que no entran en la zana de baño. En caso de que no estuviese marcada la zona para los bañistas o que vea alguna embarcación demasiado cerca lo mejor que puede hacer es alejarse de la zona para esquivar un accidente.
Especial precaución con los niños
Cada verano desaparecen niños en las playas y, aunque la mayoría de las veces tan solo se queda en un susto, estas situaciones se pueden evitar. En primer lugar, no pierda de vista a su hijo bajo ningún concepto y, sabiendo las artes de los pequeños para despistar a los adultos muéstrele a su llegada a la playa puntos de referencia cerca de su toalla para que sepa volver. En caso de que sea demasiado pequeño acuda a un truco simple, colóquele un brazalete con su nombre y un número de teléfono para que localicen a un adulto. Evitará situaciones de angustia.
Cuando dote a su hijo con la equipación para la playa tenga en cuenta que cumplan medidas adecuadas como la válvula de seguridad en los flotadores para que no se deshinchen. No entierre a su hijo en la arena, un peso excesivo sobre el pecho puede provocarle dificultades en la respiración.
Las cremas son obligatorias para los niños y con factor de protección muy alto, dado que su piel es excesivamente sensible. Evite la exposición al sol de niños menores de tres años y tenga en cuenta que hay un tiempo máximo recomendado para los niños. Esto limita a dos horas el día de playa de los menores.

Con todos estos consejos, no tendrá que preocuparse por acabar el día de playa en las urgencias

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