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Ley islámica contra piratería

YO no tengo, como los políticos, la formula para salir de la crisis económica (ni creo que la tengan ellos), pero sí tengo la de

Actualizado 17/05/2009 - 02:49:03
YO no tengo, como los políticos, la formula para salir de la crisis económica (ni creo que la tengan ellos), pero sí tengo la de acabar con la piratería en aguas del Cuerno de África. Nada de entregar los piratas capturados a las autoridades keniatas, como ha hecho el comandante del «Marqués de la Ensenada», ni de dejarles en libertad, como quería el juez Andreu, ni de traerles a España, como decía el fiscal, sino algo mucho más lógico y sencillo: entregarlos a sus autoridades. Y como en Somalia no hay una autoridad nacional, hacerlo a las locales, esto es, a los ancianos de las tribus y a los imanes, que actúan como jueces según la ley islámica.
Imagino que alguno de ustedes, tras leer lo precedente, se habrá dicho: «Pero a este Carrascal se le han fundido los plomos. ¿No sabe que todas aquellas gentes están aprovechándose de la piratería, que los millones de dólares y euros que los piratas sacan de los rescates de barcos y tripulaciones se los gastan luego en tierra, donde deben de ser tratados como reyes?» Eso me creía yo hasta leer el reportaje que Jeffrey Gettleman envía al New York Times desde la zona. En efecto, los piratas se convirtieron de entrada en los amos del cotarro, gastando el dinero a manos llenas en juergas, borracheras y francachelas. Y creando un desorden cada vez mayor en una región que ha venido viviendo poco menos que en la edad media, donde el mayor lujo era desplazarse en camello en vez de a pie. El cambio ha gustado muy poco a los viejos jeques, que han empezado a organizar milicias contra los piratas, y ha gustado aún menos a los imanes, que condenan en las mezquitas sus ofensas al Corán e instan a las mujeres evitar todo contacto con ellos. Tan decididos están a cortar por lo sano, en el sentido literal de la palabra, que un tal Anshir Boyah, que se precia de haber asaltado 25 barcos, dice al periodista norteamericano: «Esos tíos islamistas te cortan las manos si te agarran, así que va siendo hora de cambiar». Como saben, el castigo para los ladrones en la ley islámica es cortarles la mano y los piratas somalíes empiezan a estar considerados como tales.
Así que ya saben la fórmula para acabar con ellos. Nada de complicarse la vida trayéndolos a España o de entregarlos a los keniatas para que los juzguen. Entregarlos a sus autoridades. Mano de santo. O de pirata.
Aunque no creo que mi propuesta prospere, dado el rechazo que seguro encontrará entre la misma progresía que dice apoyar la alianza de civilizaciones y respetar las costumbres de otros países. Pero a ustedes puede interesarles e incluso divertirles, habiendo últimamente tan poco de qué reír. Por cierto, ¿se imaginan la cantidad de mancos que habría en España si se aplicase la ley islámica?
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