La exposición que presentó Atamán en Bissau para sensibilizar a la población de los peligros de la inmigración clandestina tendrá una segunda parte, cuenta la coordinadora de Cooperación de esta asociación en Tenerife. «Queremos armar una segunda parte de la campaña, con imágenes de los dramas del primer mundo; porque aquí también hay catástrofes naturales, hambre, pobreza o enfermedades.» Verónica Rodríguez cree que puede ser útil para que allí la gente no piense que en los países más desarrollados «todo va bien y que con llegar a las costas europeas tienen la vida resuelta». La muestra fotográfica, que recorrerá ocho distritos, «está pensada para desmitificar que esto es el paraíso terrenal». Pero la asociación trabaja en muchos más asuntos. Atamán, cuenta Rodríguez, nació en La Palma, donde tiene la sede central, en 1992. El primer proyecto estaba dirigido a jóvenes internos en cárceles de Brasil. Poco a poco, Atamán fue creciendo y abrió delegaciones en el País Vasco, Galicia y Tenerife. «Trabajamos identificando proyectos en zonas vulnerables de América Latina y África.» Los asuntos con los que se vuelcan están relacionados «con el cuidado del medio ambiente y la reinserción laboral».



