Jamal Zougam, uno de los tres marroquíes detenidos en Madrid en relación con los atentados del 11-M, mantuvo, según la Policía noruega, reuniones con el mulá Krekar, fundador del grupo terrorista islámico kurdo Ansar al Islam. El abogado francés Jean Charles Brisard, que lleva las investigaciones para las familias de las víctimas de los atentados del 11-S en Nueva York y Washington, y que tiene acceso a todo el proceso que se está siguiendo en Francia, ha facilitado la información. Según un informe de la Policía noruega, Jamal Zougam, viajó a aquel país en varias ocasiones para entrevistarse con el mulá Krekar, que reside en Oslo desde 1991. «Según la nota de la Policía noruega, Zougam hizo varios desplazamientos para ver al mulá Krekar y a su hermano entre 1996 y 2001».
Ansar al Islam (los partidarios del Islam) es un grupo fundamentalista que contaba con entre 700 y 900 miembros y que estaba muy ligado a la red terrorista Al Qaida antes de ser aplastado por las fuerzas estadounidenses a finales de marzo de 2003. El grupo terrorista controlaba entonces un pequeño enclave en el noreste kurdo de Irak.
Mezquita de Lavapiés clausurada
Zougam, según ha podido saber ABC, se vanagloriaba en el barrio de Lavapiés donde vivía de pertenecer a una activa célula integrista. Los habitantes del barrio recuerdan con nitidez las reuniones que solían mantener en una pequeña mezquita, llamada Al Huda. «Hablaba mucho y no se molestaba en ocultar sus opiniones», recuerda otro vecino que solía estar en el mismo locutorio que regentaba Jamal. La mezquita fue cerrada un año antes del atentado de las torres gemelas: «Se reunían allí para practicar artes marciales y escuchar cintas que llaman a la Yihad (guerra santa)», comenta Hassán, un vecino del barrio que tuvo mucho trato con Jamal. «Después de su cierre siguieron viniendo y se colaban por las ventanas para mantener sus reuniones».
Viajes a Londres
Entre las numerosas personas que iban a esas sesiones de exaltación y apología del terrorismo figuran los nombres de otros dos marroquíes, Said Cheddadi y Amer. Este último fue discípulo del Imán de la mezquita de la M-30, aunque más tarde se descolgó de sus enseñanzas y lo declaró apóstata. Amer figura en la lista de los terroristas buscados por Garzón. «Su esposa es española, la llevó junto a sus dos hijos a Marruecos y desapareció. Puede que haya muerto en Afganistán», relata un comerciante. Las diferentes corrientes ideológicas islámicas se le quedaban pequeñas a Amer. Para él, muchos de los buques insignia del pensamiento islámico eran unos infieles y no dudaba en excomulgarlos. Sus seguidores acataban sus ordenes y dos de ellos, Cheddadi y Zougam, llegaron a acompañarle a sus viajes a Londres cuando iba a ver a su maestro Mohamed El Garbuzi, que está siendo buscado por la Policía británica.
La relación de Zougam con células integristas va más allá. De hecho, según ha podido saber en fuentes cercanas a la investigación, en su casa de Lavapiés han sido encontrados unos vídeos en los que aparece Salah Eddin Benyaich, otro tangerino que fue detenido y posteriormente extraditado por España a Marruecos tras ser imputado en las declaraciones del francés Robert Antoin, detenido en Marruecos tras los atentados de Casablanca. Benyaich era un conocido «muyahidín» uno de cuyos hermanos murió en Afganistán luchando junto a los talibanes y otro perdió el ojo en Chechenia.
Sin embargo, pese a todos estos argumentos, muchos vecinos afirman que sin ayuda exterior es imposible que Jamal haya podido organizar los atentados de Madrid: «Es un cabeza cuadrada, solamente entiende de móviles», dicen. Zougam, que días después de los atentados de Nueva York se apresuró a afeitarse su llamativa barba, se dedicaba junto con su hermanastro, Mohamed El Chaoui y el también detenido Bakali, a comprar móviles robados y cambiar las carcasas para revenderlos. Es una persona violenta, que estuvo implicado en el intento de asesinato de un compatriota suyo que regenta una carnicería «Halal» (se sacrifica la carne según el rito árabe).
Y un último dato que agrega Hassán sobre Zougam. «El etarra que detuvieron en 2000 (Asier Urretabizkaia) vivía frente a la tienda de ropa que tenía su amigo Saíd. Muchas veces comieron en los mismos sitios». La Policía halló numerosa documentación en ese piso de la calle Caravaca.