MADRID. «Christmas» en primavera y en la Academia de Bellas Artes. Nada insólito si se tiene en cuenta que los firma Dalí y que este año se celebra el centenario de su nacimiento. En «Las Navidades según Dalí» (1958-1976) se exhiben las tarjetas encargadas al pintor por la compañía farmacéutica alemana Hoechst para felicitar la Navidad a médicos y farmacéuticos españoles. En los dibujos está el inmenso talento creativo de un Dalí que, si cabe, los realza añadiéndoles textos caligrafiados. La historia de estos «christmas» parece tener su origen en el hecho de que uno de los directivos de la compañía fuese ampurdanés. Este dato hace pensar incluso que Dalí los hiciera, más que por cuestiones crematísticas, por motivos sentimentales. Antoni Pitxot, director delTeatro-Museo Dalí en Figueras, lugar en el que la Fundación Aventis, propietaria de los originales, los tiene depositados, decía ayer que el artista aportaba año tras año una novedad a las felicitaciones, llegando a convertirlas en crónicas de lo que sucedía. Así, cuando el doctor Barnard realizó el que fue el primer trasplante de corazón, Dalí invierte el abeto e hinca su vértice en un corazón abierto en su centro, y escribe: «Las raíces del árbol navideño surgen de las estrellas mientras su afilada punta se trasplanta al mísmísimo corazón de la tierra». El estudiante expulsado dos veces de la Academia de Bellas Artes, la última de forma definitiva por contestar de forma insolente al tribunal, fue luego un académico, cuya obra acoge la institución hasta el 19 de abril.



