C. ALONSO
MADRID. La plaza de Cabestreros, en Lavapiés, tampoco acogerá este año -por segunda vez consecutiva- la «nochevieja china», que se celebra hoy y que marca el comienzo del año 4.704 en parte de Asia, que corresponde al Cerdo. La razón, según la Asociación de Comerciantes Chinos de España, es la misma que en 2006: están «enfadados» con el Ayuntamiento por haber instalado en Embajadores cámaras para controlar el tráfico al ser área de prioridad residencial. «Ayuntamiento no entra coches, no dinero, no fiesta». Así de tajante se mostraba una dependienta de ojos rasgados en la calle de Mesonero Romanos.
«No se puede hacer una fiesta de chinos sin chinos», lamentan los vecinos de Lavapiés, quienes adoptaron encantados la celebración de las «las uvas orientales» hace un lustro. «Era una fiesta muy esperada, todos engalanábamos los balcones y participábamos con ellos de la celebración. Sentíamos que teníamos dos fines de año», confiesa Manuel Osuna, presidente de la Asociación de Vecinos La Corrala, quien reconoce que esta celebración hacía mucho bien al barrio: «Algún año incluso se conectó en directo con la televisión de Pekín. Nos juntábamos muchas nacionalidades, era una fiesta multicultural que iba cogiendo fama, daba una imagen muy positiva de Lavapiés».



