El Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) comunicó ayer su renuncia formal a la violencia, al mismo tiempo que aseguraba que se convertiría en un partido político que no persigue la independencia del resto del país. Para darle mayor énfasis al cambio, el antiguo Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) pasará a llamarse el Partido del Congreso del Pueblo del Kurdistán, cuyo portavoz, Al Zubey Idar, declaró que, a partir de ahora, «nuestro objetivo es ocuparnos del bienestar del pueblo kurdo».
Al tiempo que describió el cambio como histórico, Idar expresó su confianza en que «Ankara tome nota de la buena disposición de que hacemos gala». También instó a Estados Unidos a mediar con Turquía para tenga en consideración «abrir una nueva página con nuestra organziación, el PCK».
Sin embargo, en una rueda de prensa celebrada en las montañas del norte de Irak, muy cerca de la frontera turca, Idar explicó que se mantendrá en pie una fuerza militar integrada por kurdos de Turquía como medida de autodefensa. «A partir de ahora, será una fuerza de defensa dirigida por el Congreso. Estos soldados continuarán la lucha de acuerdo con nuestro carácter político», explicó Al Zubey Idar, quien también aseguró que esta división armada se disolvería cuando se llegue a una solución política con el Gobierno turco.
Ankara, escéptica
Sin embargo, Ankara ha acogido con mucho escepticismo este anuncio porque lo considera simplemente como una maniobra para confundir a la opinión pública y, por ello, «continuaremos tratándolo como un grupo terrorista». Ya el mes pasado fuentes del todavía PKK anunciaron un alto el fuego unilateral de cinco años,por lo que en Ankara siguen vivos los temores a que puedan retomar la lucha armada en cualquier momento.
Durante los diecisiete años de esta lucha armada para establecer un Estado independiente en el sureste de Turquía se han provocado 30.000 muertos. En 1999 fue capturado el líder guerrillero Abdulá Oçalan y, desde entonces, los enfrentamientos disminuyeron considerablemente.



