La estela de prodigios de ingeniería que Santiago Calatrava deja tras de sí en las principales ciudades del mundo corre paralela a la de las polémicas que éstos suscitan. Primero fue la denuncia por la pasarela adosada al puente de Zubi Zuri en Bilbao. Después, su reticencia a adaptar su puente en Venecia al paso de discapacitados. El Palau de les Arts de Valencia, anegado hasta medio metro de altura (por segunda vez desde septiembre) tras las intensas lluvias de la pasada semana, protagoniza la última controversia del arquitecto con los adjudicadores de sus proyectos.
Hastiado de que se atribuyan las inundaciones a la falta de previsión o la vulnerabilidad constructiva del edificio, el estudio de Calatrava zanjó ayer la polémica informando de que «llevamos denunciando desde 1997 ante la Ciudad de las Artes y las Ciencias y el Ayuntamiento el riesgo de inundabilidad del coliseo».
Según asegura el responsable de la oficina del arquitecto en Valencia, Fernando Benzo, el proyecto original del edificio incluía una lámina de agua que «permitiría el perfecto desagüe en caso de lluvias torrenciales», pero «se rechazó». Cabe destacar que el Palau de les Arts está construido en el antiguo cauce del río Turia, que discurre a once metros por debajo del asentamiento de la ciudad y que por tanto es proclive a acumular agua. Este riesgo se agrava por la construcción de los ajardinamientos colindantes, que profundizan la pendiente del terreno.
Por si fuera poco, el estudio del arquitecto achaca a la «tensión política» entre la Generalitat Valenciana, propietaria del Palau, y el Ayuntamiento de la ciudad el que no se pusiera solución a este problema con anterioridad. Como con Francisco Camps de presidente la relación es mejor, «tenemos esperanzas de que esto se pueda solucionar». Calatrava ha propuesto suprimir la elevación del ajardinamiento y abrir las láminas de agua que contemplaba el proyecto original. Unas obras que «tendrían un coste», pero menor que el de «tener un edificio que se inunda porque no se han hecho las cosas correctamente».
Aunque las lluvias del pasado jueves no han comprometido el estreno de la ópera «Carmen» el 27 de octubre, puesto que el vestuario se puso a buen recaudo y el nivel del agua no alcanzó la cota del escenario donde estaban los decorados, el palacio de la ópera anunció ayer que trasladará los ensayos de la obra de Bizet al Palau de la Música de Valencia y el Conservatorio Iturbi. En estos momentos las tareas de limpieza del coliseo continúan, así como la evaluación del funcionamiento de los sistemas energéticos y de comunicación.


