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Cronistas en televisión

Actualizado 16/10/2001 - 00:03:11
La crónica, si cabe a estas alturas seguir hablando de géneros periodísticos, es el más difícil y excelso de todos. Tiene, sobre el artículo, la superioridad rabiosa de la actualidad y, por encima del reportaje, un toque subjetivo, personal, que la humaniza y distingue. Este periódico ha sido durante todo un siglo -desde el Azorín cronista al Juan Pedro Quiñonero corresponsal- una brillante escuela de esa briosa manera, híbrida entre la información y la opinión, de contar lo que pasa. En el mundo audiovisual la crónica debe considerarse en dos grandes familias: la que se compone sobre imágenes grabadas, y se puede escribir para su locución, y la crónica verdaderamente viva. Las dos exigen alta cualificación profesional. La primera porque subordina cualquier intento de galanura literaria a la dictadura implacable de las imágenes, con las que debe llegar a formar un cuerpo único, y la segunda porque no admite tachaduras ni correcciones.
Este pasado viernes, con motivo de la Fiesta Nacional, TVE-1 ofreció la retransmisión en directo del desfile militar con que suele celebrarse la jornada. Las unidades móviles de la Casa, veteranas y curtidas en este tipo de tareas, hicieron un trabajo magnífico. Solo cabría señalar como defectos algunos saltos de eje y ciertas alteraciones en el orden lógico y narrativo de las secuencias, seguramente forzadas por el tempo del propio desfile. Sobre la bondad de las imágenes hay que destacar el brillo profesional de la crónica hablada, inevitablemente improvisada aunque bien preparada, de Manuel Lombao.
Una crónica tan larga, llena de exigencias de respeto institucional, conocedora de todas las personalidades presentes en el acto y repleta de amenidad y garbo periodísticos supone el máximo nivel informativo del medio. En los orígenes de TVE enseñó esa maestría el desaparecido Jesús Álvarez, a quien le ayudaba en estas ocasiones su procedencia militar. En la transición cumplió con brillantez esa función el hoy olvidado Alberto Delgado. Manuel Lombao ha tomado el relevo y mejorado el género. Lo que parece oportuno señalar -es causa y efecto del problema que la aflige- es que TVE tiene, desesperados en los pasillos, a docenas de profesionales de ese nivel. Cuando el banquillo presenta mejores jugadores que la alineación titular, hay que desconfiar del entrenador.
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