No sólo los grupos políticos de la oposición apuestan por el metro. Es el caso del Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de Aragón, que entiende que «el metro ligero debe ser la alternativa elegida para el transporte público de Zaragoza de aquí a los próximos 50 años», mientras que «el tranvía es incompatible con el diseño de la ciudad y, además, no tiene en cuenta el futuro aumento de la demanda de pasajeros». El Colegio aboga por «un sistema en superficie en los tramos en los que sea posible y un trazado soterrado donde sea necesario, introduciendo parámetros de planificación para disponer de reserva suficiente y alojar los modos de transporte más adecuados». Para los ingenieros aragoneses, cuya Comisión de Infraestructuras ha elaborado un documento sobre la implantación de una línea de tranvía-metro ligero, «si sólo se tienen en cuenta criterios económicos para la toma de decisiones, se pueden obtener resultados carentes de racionalidad y realismo, sobrevalorando soluciones como el tranvía que, en su conjunto, no pueden considerarse idóneas para el desarrollo futuro de la ciudad». «Es incompatible introducir un medio de transporte como el tranvía en el escenario ciudadano de Zaragoza, con unos espacios urbanos que no han variado desde que se construyó la ciudad, desde los primeros romanos hasta los sucesivos ensanches».



