J. PAGOLA/D. MARTÍNEZ
MADRID. El plan diseñado por ETA-Batasuna para instrumentalizar Iniciativa Internacionalista-La Solidaridad entre los Pueblos busca exhibir los votos que obtuviera en el País Vasco y Navarra -su referente son 150.000- como una «acumulación de fuerzas» con la que transmitir al Gobierno que la «izquierda abertzale» sigue viva.
La actual estrategia de Batasuna, una vez excluida de la mayoría de las instituciones, y con la amenaza de ser golpeada al primer intento de reorganizarse, consiste en lograr el reagrupamiento de todo el movimiento independentista vasco, para liderarlo. Así pues, el objetivo inmediato sería conseguir la máxima movilización social en la huelga general convocada para el próximo día 21 contra el nuevo Ejecutivo de Patxi López, y, al mismo tiempo, el mayor número de votos «abertzales» en las próximas elecciones europeas, a través de la coalición Iniciativa Internacionalista- La Solidaridad entre los Pueblos, cuya candidatura está encabezada por Alfonso Sastre, «banderín de enganche de ETA».
Los estrategas de ETA-Batasuna son conscientes de las escasas, por no decir nulas, posibilidades de que su nueva máscara obtenga un eurodiputado, ya que ahora el número de representantes españoles ha disminuido en relación a cuando Herri Batasuna conseguía un escaño. Aún así, mantienen todo su interés en estar presentes en la campaña electoral a través de la coalición de la extrema izquierda castellana. El objetivo está claro. La meta es que Iniciativa Internacionalista logre en el País Vasco y Navarra en torno a los 150.000 votos -su referente en «los años de plomo»- para luego presentarlos como una «acumulación de fuerzas» con un mensaje en doble dirección. Por un lado, se trata de transmitir al Ejecutivo de Rodríguez Zapatero que la «izquierda abertzale», pese a la «represión» y el «apartheid», sigue más viva que nunca y que en un hipotético nuevo «proceso de paz», deberá contarse con ella como «agente clave».
Por otro lado, Batasuna quiere dejar claro al resto de formaciones independentistas vascas, salvo al PNV, al que quiere excluir de esta operación, esto es, a Aralar y Eusko Alkartasuna, que la «auténtica izquierda abetzale» es la que debe liderar cualquier «polo soberanista» que nazca con vocación de constituirse en frente que negocie con el Gobierno. En este sentido, para Batasuna es de suma importancia mantener cohesionada a su base electoral para contener la fuga de votos hacia el partido de Patxi Zabaleta. En efecto, ETA ha instado a Batasuna a que ponga fin a la «dinámica» de no presentarse a las elecciones, ya que después de dos citas consecutivas pidiendo la «abstención activa» y el voto nulo, la estrategia está «agotada». Se da la circunstancia de que en los últimos meses, los restos de Batasuna han incrementado sus discursos a favor de la reapertura de un nuevo «proceso de paz» y han hecho reiterados llamamientos a Aralar y EA, así como a las bases del PNV -quieren dejar fuera a sus dirigentes- para constituir un «polo soberanista».
Paralelamente, según los expertos antiterroristas, no se descarta que en el caso de que Iniciativa Internacionalista pudiera colarse en las elecciones y conseguir en torno a estos 150.000 votos en el País Vasco y Navarra, los dirigentes de Batasuna exhibieran también ante la propia ETA este apoyo electoral. Ello, para transmitir a los cabecillas que en la actual coyuntura la «lucha armada» debe estar supeditada a la «lucha política». La coalición de Otegi intentaría aprovechar la debilidad operativa de los «txerokis» para desbloquear la actual situación de colapso de la «izquierda abertzale», apostando por las vías políticas, pero sin renunciar a la «lucha armada», ya que simplemente se trataría de relegarla de manera coyuntural. Como ya informó ABC, un grupo de dirigentes «duros» de Batasuna se han unido a los pragmáticos como Otegi y Díez Usabiaga para pedir a ETA que en estos momentos la «lucha armada» pase a un segundo plano, en favor de la «lucha política».
Anuncio de querella
Dentro de esta estrategia de «acumulación de fuerzas soberanistas» se incluye la convocatoria de huelga general. Un alarde de fuerza para el que Batasuna ha utilizado como arietes a los sindicatos ELA y LAB, y que ha conseguido reunir a amplios sectores del independentismo. Ya lo dijo Otegi, cuando los batasunos escenificaron el apoyo a una huelga general que ellos mismos han orquestado. «La huelga general -dijo- hará visible la nueva apuesta política de la izquierda abertzale por liderar una mayoría independentista».
Ayer Iniciativa Internacionalista anunció que pesentará una querella contra los ministros Pérez Rubalcaba y Francisco Caamaño por injurias y calumnias.



