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El enterrador de un cementerio de Barcelona profana una tumba para robar un anillo de oro

Los Mossos d´Esquadra detuvieron a un ex empleado de un cementerio de Barcelona por presuntamente profanar un nicho y robar un anillo de oro del difunto. El hombre confesó haber robado la joya el 25

Actualizado 16/05/2008 - 11:19:05
Los Mossos d´Esquadra detuvieron a un ex empleado de un cementerio de Barcelona por presuntamente profanar un nicho y robar un anillo de oro del difunto. El hombre confesó haber robado la joya el 25 de abril para revenderla y conseguir dinero para droga.
Según fuentes policiales, José Manuel E. C. , de 24 años, nacionalidad española y vecino de Barcelona, estaba contratado por una empresa de trabajo temporal para trabajar para Cementiris de Barcelona, en el camposanto de Sant Andreu. El 30 de abril se le acababa el contrato, pero entre el 25 y el 27 cogió unos días de fiesta y del 28 al 30 estuvo de baja. Aunque no había tenido ningún problema con la empresa, no le renovaron el contrato.
El detenido explicó a la Policía que él y un compañero habían sido los últimos en ver el cadáver de Francisco M. A. , un patriarca gitano de 80 años fallecido a finales de marzo, justo antes de ser encerrado en el féretro.
Cuando el empleado necesitó dinero para comprar heroína, recordó el anillo que llevaba el patriarca gitano que él enterró hacía unas semanas. Por ello, explicó que sobre las once de la noche del 25 de abril, escaló la tapia del cementerio, utilizó una llave maestra que todavía conservaba para acceder al vestuario de los empleados, cogió el material necesario y se dirigió al nicho de Francisco M. A.
Sólo 41 euros
El hombre quitó la lápida y la losa de cemento que cerraban el nicho, abrió la caja y le quitó el anillo del dedo, valorado en unos 5.000 euros. Posteriormente fue a una tienda de compra y venta de joyas de la Rambla de Barcelona, donde le dieron 41 euros por la pieza.
Esto indica, según explicó el instructor de la investigación de los Mossos de Nou Barris, que el joven no es un experto en el robo de joyas, y que la sustracción fue un «hecho aislado», ya que además no tiene antecedentes similares. No obstante, el joven habría vendido otros objetos de valor en tiendas similares.
Dos días después del robo, la viuda y los hijos del difunto fueron a visitar su tumba. Al llegar, encontraron yeso en el suelo, pero en un principio no le dieron mayor importancia.
El hijo mayor del fallecido explicó que al acercarse, vieron «manchas de yeso desde el suelo hasta el nicho» y que cuando subió a una escalera para colocar dos fotografías en la lápida, situada a tres metros de altura, descubrió que las tiras laterales de mármol estaban rotas y que la pared de tochos que cierra la sepultura se aguantaban «sólo por una espátula de madera». Tras pedir explicaciones, sólo recibieron «excusas increíbles» por teléfono por parte del director.
Para esta familia gitana y evangelista es muy importante la preparación del féretro del difunto, a quien entierran con sus objetos de valor, en este caso, además del anillo, dos relojes de oro y uno de acero, valorados en 36.000 euros. No obstante, los relojes no se han encontrado y el detenido niega haberlos robado.
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