Madrid está en fiestas. Había cita obligada en la Padrera de San Isidro. No podían perderse los políticos tan multitudinaria Romería en el día del Santo. Ni la cola para beber agua de la Ermita. Para allá que se fueron en tropel. Ellos vestidos de chulapos, con sus gorrillas de cuadros, chaleco negro y camisa blanca y, ellas, tan peripuestas como Esperanza Aguirre, con el traje típico y el mantón de manila, aunque se olvidó el pañuelo y el clavel.



