
Luis Racionero. ABC
BARCELONA. La Audiencia de esta ciudad ha dictado un auto en un pleito por plagio acordando la retirada cautelar del mercado y la suspensión de la distribución del libro «El último cátaro» (Columna-Proa), del escritor y director de la Biblioteca Nacional, Luis Racionero, que fue premio Carlemany del año 2000. Sin embargo, dichas medidas cautelares no se podrán aplicar pues el tribunal las ha supeditado al pago, por parte de los dos historiadores que han denunciado a Racionero, de una fianza de unos treinta mil euros, y éstos han comunicado que no disponen del dinero suficiente.
Según fuentes judiciales, después de los últimos escándalos por acusaciones de plagio contra escritores como Camilo José Cela o el propio Racionero, así como contra la periodista Ana Rosa Quintana, esta es la primera vez que un tribunal se pronuncia a favor de los denunciantes por un caso de plagio, al menos en la fase de medidas cautelares. La demanda por plagio presentada contra Racionero la realizaron los historiadores catalanes Félix Villagrasa y Francesc F. Maestra, que en febrero de 1998 publicaron una obra con el mismo título (subtitulada «Conversación con Jordi Ventura»), que fue publicada por Oikos- Tau.
Estas medidas cautelares dispuestas por la Audiencia acceden al secuestro de la obra de Racionero, aunque supeditado a que los historiadores demandantes depositen la fianza civil de 30.000 euros para cubrir posibles perjuicios en caso de que el pleito, finalmente, favorezca al director de la Biblioteca Nacional. La Audiencia, que revoca la decisión de un juzgado de Primera Instancia, desestimó la petición de medidas cautelares de los historiadores, aunque consideró probado que «el título de la obra literaria» de los demandantes «reúne la condición de originalidad necesaria para la protección» judicial: «La utilización por la editorial, sin consentimiento de los autores prioritarios (los dos historiadores), de la parte esencial del título de la obra literaria de los mismos, se manifiesta como una violación de la exclusiva que la norma reconoce a ellos en los planos moral y patrimonial».
Atenas, «intertextualizada»
Esta medida cautelar se suma a la polémica desatada por el libro «La Atenas de Pericles», del que Racionero fue acusado de plagio, aunque el escritor se defendió diciendo que sólo había «intertextualizado». Inmediatamente después se produjo la denuncia de los dos historiadores por «El último cátaro».


