
EFE Esther Tusquets
DAVID MORÁN
BARCELONA. Alejada del mundo de la edición desde que abandonó la dirección de Lumen a finales de 2000, Esther Tusquets (Barcelona, 1939) tiene ahora todo el tiempo del mundo para dedicarse a dos de sus pasiones: el juego y la escritura. «Ahora tengo dos ordenadores, uno al lado del otro, y entre partida y partida de bridge por Internet, voy escribiendo mis novelitas», confesó ayer la escritora durante la presentación de «¡Bingo!» (Anagrama), «disparatada» novela que se zambulle en el mundo del juego a través de la historia de amor de dos bingueros.
Conocida su afición por el póquer, el bridge y cualquier juego que implique la utilización de cartas, Tusquets se estrenó en el bingo hace un año y medio y, desde entonces, se ha convertido en asidua. «Me fascinó encontrar un ambiente que desconocía por completo», aseguró Tusquets, para quien «la enorme curiosidad por la vida de los demás es lo que mueve a cualquier escritor». En su caso, la curiosidad y esa «ludopatía contrariada y controlada» que confiesa en cuanto tiene ocasión. «Desde los cinco años el juego me puede. Es por eso por lo que me tengo prohibido entrar en un casino», desveló.
Para la autora, la explicación es simple: «el juego es una forma de crear emociones artificiales. De repente se te pone el corazón a cien porque sale el número quince», dijo. También es, según sostiene la autora, «uno de los sitios donde mejor se manifiesta cómo es la gente».
Con el amor y el juego en la base, «¡Bingo!» se sirve de la vejez de su protagonista, un hombre casado que se enamora de una joven a la que conoce en el bingo, para reflexionar sobre la madurez. «Él descubre que lo peor de envejecer es perder las ganas de hacer cosas, así que mostrarle el mundo a ese nuevo amor es una forma de recuperarlo», señaló.
De hecho, según explicó la autora, la idea inicial era la de hacer «una novela más seria, algo tipo Simenon», pero sus continuas visitas al bingo y la fascinación por lo «entrañable» de la gente «la completa falta de lógica del juego» alteraron el rumbo. «Al final me ha salido algo divertido y muy light», relativizó Tusquets. Quizá para resarcirse, la escritora se encuentra ahora trabajando e un libro de memorias. «Me da un poco de vergüenza que mis últimas novelas sean tan fáciles», bromeó.



