MADRID. Alberto Ruiz-Gallardón había echado un pulso a la dirección nacional del PP y ha perdido. Así, sin eufemismos, como dijo él mismo ayer, cuando anunció la retirada de la candidatura de su «número dos», Manuel Cobo, a la Presidencia del PP de Madrid, tan repentina y sorprendente como fue su presentación una semana antes. De hecho, la dirección nacional del PP se enteró de la decisión del alcalde de Madrid minutos después de que lo anunciara ante los medios de comunicación, por una llamada de alguien próximo a Esperanza Aguirre, quien tampoco tenía idea de las intenciones de su compañero de partido. «He sido vencido, pero no derrotado», concluyó el alcalde de la capital en rueda de prensa, a la que no asistió Cobo. El vicealcalde no se dejó ver, ni oír, en todo el día.
En la guerra abierta entre Esperanza Aguirre y Alberto Ruiz-Gallardón de la última semana, la dirección nacional había tomado claramente partido a favor de la primera. Su intención de presentar su candidatura a la Presidencia del PP de Madrid en el congreso regional, los días 27 y 28 de noviembre, era conocida y respaldada por el secretario general, Ángel Acebes. Por eso, el anuncio de la «mano derecha» de Gallardón de presentar una candidatura alternativa fue visto desde el primer momento como un desafío a la dirección nacional recién elegida en el XV Congreso.
En ese cónclave, Gallardón fue considerado como uno de los perdedores. La expectación creada sobre su posición en el partido, muy cerca de Mariano Rajoy, acabó quizás en decepción entre los suyos, ya que tuvo que conformarse con ser miembro del Comité Ejecutivo Nacional sin más, aunque el presidente del PP lo incluiría después entre los que asistirían a «maitines».
Muchos en el PP no vieron motivos suficientes para que Gallardón lanzara el órdago de la candidatura de Cobo en Madrid, sin tener una mínima garantía de éxito. En la Junta Directiva Regional, el pasado miércoles, pudo comprobar por sí mismo que la inmensa mayoría de los militantes estaba con Esperanza Aguirre: sólo ocho de las 76 personas que intervinieron dieron su apoyo a Gallardón. Apenas unas horas antes, Mariano Rajoy había expresado su apoyo a Acebes en la gestión de la crisis de Madrid. El alcalde de la capital, que no había encontrado ningún apoyo desde la Ejecutiva Nacional de su partido y muy pocos entre los militantes, se hallaba en una situación delicada. Una derrota en el congreso regional del PP supondría un varapalo político de consecuencias imprevisibles.
Crisis en cadena
El reto de Gallardón había puesto a prueba la solidez de la nueva Ejecutiva del PP, que ha visto cómo se le han multiplicado los problemas en otras Comunidades, como Extremadura, Valencia, Asturias y Galicia. Una ruptura en Madrid podía ser el inicio de nuevas crisis en cadena. Y una división en esta Comunidad era garantía de que las elecciones autonómicas de 2007 estaban perdidas, y las generales de 2008, probablemente también.
Así las cosas, y tras meditarlo durante la noche, el regidor optó por retirar la candidatura de Cobo y reconoció el triunfo de Esperanza Aguirre en la carrera hacia el congreso regional. «En política, como en la vida, no hay que utilizar eufemismos. Nosotros perdimos en el órgano más importante de Madrid. Nuestra candidatura estaba en una minoría casi absoluta», comentó un Gallardón serio, nervioso y visiblemente afectado. «Aguirre tiene las manos libres para dirigir el partido», añadió. Respecto a su futuro político, Gallardón admitió que no lo sabía. «Quedan muchos meses y muchos años», dijo en un tono lacónico. Añadió que tiene «un contrato firmado con los madrileños» hasta mayo de 2007, que piensa cumplir.
La decisión de Gallardón de retirarse en la lucha por el liderazgo de Madrid fue recibida con satisfacción, nada disimulada, tanto por la Ejecutiva nacional del PP como por el entorno de Esperanza Aguirre, que han salido fortalecidos de la crisis. La firmeza de Acebes consolida así su autoridad en el partido y refuerza a un Mariano Rajoy que en ningún momento ha querido decantarse por una de las opciones y que se ha limitado a criticar los espectáculos «poco edificantes» que se estaba dando.
Superada la crisis, de momento, la dirección del PP regional se apresuró a emitir un comunicado en el que pide a la parte ganadora, Esperanza Aguirre, que confeccione una candidatura integradora y de unidad y apela a su generosidad para que «todo el mundo se sienta representado». Además, en el mismo comunicado se afirma que Alberto Ruiz-Gallardón «es un gran activo del partido, tanto a nivel nacional como regional, y todo el mundo desa seguir contando con él».
Un ratista, «lo mejor»
Cuando a la presidenta de la Comunidad le informaron del «bombazo» informativo que se había producido en el Ayuntamiento, elogió el «sentido de la responsabilidad» de Gallardón y aseguró que contaría «mucho» con él en su lista. «Por supuesto que voy a ser generosa», subrayó, aunque no quiso pronunciarse sobre la posibilidad de que Cobo figure en su candidatura. Fuentes del Gobierno regional comentaron, sin embargo, que el vicealcalde de Madrid ha quedado «quemado», y apuntaron a la posibilidad de que el secretario general -cargo que motivó la presentación de la candidatura de Cobo- sea alguien capaz de integrar a todos: «Un ratista sería lo mejor», comentaron.



