
La suma de muertos en Bolivia aumenta cada hora que pasa según las distintas versiones que manejan los medios de comunicación, y ha puesto ya en peligro el frágil diálogo político alcanzado entre el Gobierno y la oposición regional desde el sábado. La posibilidad de que el Gobierno de Evo Morales extienda a otras regiones el Estado de sitio que dictó el viernes para controlar la eclosión social en el departamento Pando, donde murieron al menos 16 personas en un enfrentamiento entre civiles, está cada vez más cerca. La cifra total de muertes en la oleada de violencia que ha sacudido el país en los últimos días, y que ha tenido su epicentro en Pando, podría superar la treintena.
Por su parte, el embajador de Estados Unidos, Philip Goldberg, se despidió del país tras haber sido expulsado por el Ejecutivo debido a su presunta participación en acciones de desestabilización, una acusación que sin embargo el Gobierno no ha probado.
«Lamento que el Gobierno boliviano haya tomado la decisión de revisar las relaciones diplomáticas con Estados Unidos, esto sería un grave error para el Gobierno del presidente Evo Morales», señaló Goldberg antes de tomar el vuelo de retorno a su país. Expresó también la preocupación de su país por el incremento de las plantaciones de hoja de coca en Bolivia, y advirtió que el combate contra el narcotráfico no es posible sin la cooperación internacional.
No obstante, el mensaje de Golbergpasó casi desapercibido para los medios de comunicación del país, que han puesto toda su atención en lo que ocurre en Pando, donde las Fuerzas Armadas aún intentan tomar el control de su capital, Cobija, frente a cientos de ciudadanos movilizados en defensa de sus demandas autonómicas.
Levantan el bloqueo de caminos
El ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, anunció que uno de los objetivos es detener al prefecto (gobernador) de Pando, Leopoldo Fernández, a quien responsabilizó de haber organizado los grupos de choque que provocaron la muerte de las 16 personas y dejaron más de medio centenar de heridos.
La radio Erbol informó ayer por la mañana que el número de muertos sería mucho mayor, versión que no pudo ser confirmada oficialmente debido a las dificultades que existen para llegar al lugar de enfrentamiento, un pequeño poblado distante a 24 kilómetros de Cobija.
Los prefectos de Santa Cruz, Beni y Tarija, que junto al de Pando iniciaron hace 20 días una movilización en demanda de la devolución de una renta petrolera y en rechazo a la aprobación en un referéndum del texto constitucional aprobado por el oficialismo en la Asamblea Constituyente, condicionaron la continuidad del diálogo que iniciaron el viernes con el gobierno a que no haya más muerto.
Elprefecto de Tarija, Mario Cossío, viajó ayer a La Paz para reunirse en nombre de los opositores con el presidente Evo Morales, con el objetivo de poner fin a la eclosión social en Bolivia. Los opositores, como señal de buena voluntad, levantaron el bloqueo de caminos que iniciaron hace 20 días, según informó el presidente del Comité Cívico de Santa Cruz, Branco Marinkovic.



