Espectáculos

Anna Grau

?Desde el 11-S EE.UU. ha gastado 500.000 millones de d?lares en modernizar su red de esp?as?

J. M. Nieves

?La gravedad volver? a detener a la nube y la atraer? definitivamente hacia su destino final?

Javier Cortijo

??Catherine? es mucho ?Catherine?, uno de esos caramelos pica-pica que de vez en cuando animan el cotarro ?

Jos? Luis Orihuela

?El fulgurante ?xito de la red social Pinterest marca otro hito en la creciente simplificaci?n de la publicaci?n en l?nea?

Hemeroteca > 15/09/2007 > 

El Jefe siempre tiene razón...

MANUEL DE LA FUENTEMADRID. La verdad es que a él nunca le ha gustado un pelo que le llamen así, pero no es cuestión de ir poniendo a cada párrafo Bruce Frederick Joseph Springsteen, su nombre de pila

Actualizado 15/09/2007 - 09:13:49
La verdad es que a él nunca le ha gustado un pelo que le llamen así, pero no es cuestión de ir poniendo a cada párrafo Bruce Frederick Joseph Springsteen, su nombre de pila (católica). Lo que importa es que rockanrroleramente hablando, el «Jefe» siempre (o casi) tiene razón. Y a partir del 2 de octubre, más aún. Porque ese día se publica su nuevo disco, «Magic», el primero en cinco años junto a la E. Street Band, producido por Brendan O´Brien, quien fue precisamente el suertudo que a finales de 2006 escuchó de primera mano estas espléndidas canciones.Desde el 11-S y todo lo que vino después (Afganistán, Irak, las elecciones de 2004 y la reelección de Bush), la música de Springsteen nunca fue la misma. «The rising» (2002) y «Devil and dust» (2005) fueron la expresión del ánimo del «Boss» en aquellos tiempos. Tiempos duros para el ciudadano Springsteen (que llegó a hacer campaña político-musical a favor del demócrata Kerry), tiempos de decepción para el patriota y el genial retratista de la América olvidada y currante. Pero la madurez también tiene sus ventajas. Y Bruce encontró un magnífico brebaje, una deliciosa medicina para pasar aquel trago. Volver al cancionero tradicional a través de la música del abuelo Pete Seeger, héroe de la canción protesta norteamericana.
Purificado en las aguas cristalinas de la tradición, Bruce Springsteen ha echado el resto en «Magic». Qué decir de la E. Street Band, esa tuneladora del rock and roll. Y qué decir de estas canciones. Fuego graneado sobre los corazones. Rock and roll que resurge una y otra vez de sus cenizas. Desde el bravío y callejero primer sencillo «Radio Nowhere», hasta la misteriosa pieza que da título al disco y en la que Bruce se hace pasar por un Houdini algo siniestro: «Tengo un conejo en la chistera... y puedo cortarte por la mitad. En el camino, atardece lentamente. Hay cuerpos colgando de los árboles. Eso es lo que sucederá». Pasando por la energía de «You´ll Be Comin´ Down»; el vacile a lo «Hungry Heart» de «Livin´ in the Future»; el pesimismo de «Your Own Worst Enemy» («Tu peor enemigo ha llegado a la ciudad, y su bandera ondea en lo más alto del cielo»); la luz crepuscular de «Gypsy Biker», armónicas y guitarras afiladas como los colmillos de una cascabel; o cuando Bruce se pregunta quién será el próximo en morir por un error (¿el Katrina, Irak, las Torres Gemelas?) en «Last to die».
Verdad y poesía
Pero hay tres títulos que por sí solos convierten este «Magic» en imprescindible. En ellos, probablemente esté condensada toda la sabiduría, la delicadeza, la poesía y la verdad del cantautor Springsteen. Por orden de aparición: «Girls in Their Summer Clothes», una de las piezas de más enjundia jamás escritas por Bruce (ni por casi nadie). Tiene razón Jon Landau, bastaría más, porque aquí hay ecos de los Beach Boys (de Brian Wilson, mayormente), y de Elvis, y de Phil Spector, y de Natalie Wood en «Esplendor en la yerba»... Un paisaje sonoro que huele a tormenta de septiembre y a tierra mojada, que huele a final del verano, a la tristeza de no saber si al año siguiente seguiremos juntos, que huele eternamente romántica: «Y las chicas con sus vestidos de verano, cuando refresca al atardecer. Las chicas con sus vestidos de verano pasando a mi lado». Y si el aficionado recupera el aliento que se prepare para otra dosis: «I´ll Work for Your Love», una canción de amor de las de antes, de las de siempre: «Lucharé por nuestro amor, cariño. Otros quizá prefieren ser libres, pero yo lucharé por nuestro amor». Y de remate, un himno patriótico, repleto de orgullo (la América de la Primera Enmienda y el compromiso con los Derechos del Hombre), y de rabia: «Long walk home». «El camino a casa va a ser largo, cariño, no me esperes levantada. Nuestra bandera ondea en el palacio de justicia y eso significa mucho, significa cosas que están grabadas en piedra. Quiénes somos, qué haremos, y lo que no queremos».
Mientras quede una vieja Fender como la de Bruce, aquí seguiremos vivitos y rockanrroleando. O como él dice, «no retreat, no surrender», sin retroceder, sin darnos por vencidos
Búsquedas relacionadas
  • Compartir
  • mas
  • Imprimir
publicidad
PUBLICIDAD
Lo último...

Copyright © ABC Periódico Electrónico S.L.U.