La presidenta de la Asociaciación El Defensor del Paciente (ADEPA), Carmen Flores, señaló ayer que el testimonio de M.A., la médico residente a la que la doctora Noelia Mingo intentó degollar es «fundamental» para las futuras actuaciones a desarrollar «puesto que conocía la trayectoria de Noelia y había puesto en conocimiento del hospital el estado en el que ella se encontraba». A las puertas de los juzgados de Plaza de Castilla, la presidenta de ADEPA manifestó que esta organización estudia presentarse como acción popular en los próximos días. Asimismo, reveló que las relaciones entre la familia de la imputada y la Fundación Jiménez Díaz «eran estrechas», lo que a su juicio, induce a pensar que la doctora De Mingo «tenía una cierta relación de favoritismo».
Según puso de manifiesto Flores, el hospital estaba al tanto de
que la residente padecía una enfermedad congénita y a pesar de ello «no hizo nada». No obstante, incidió en que la doctora recibió un trato de favor en la clínica puesto que «la protegieron y la ampararon», y por
ello, sostuvo que tanto la dirección médica de la clínica como el jefe de Reumatología «deben responder penalmente de lo ocurrido». «Hay una responsabilidad penal y hay que sentar en el banquillo a estos señores que son responsables de las muertes y de los heridos», dijoPor otra parte, responsabilizó también del suceso a la Comunidad de Madrid y a los partidos en la oposición ya que -ironizó- «parece normal que en un hospital mueran tres personas y resulten heridas otras cinco de este modo». «Si hubiera sido un atentado habrían hecho algo más. Es vergonzoso», dijola presidenta de esta Asociación.



