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La Jiménez Díaz conocía los trastornos de la doctora Mingo, según los testigos

Actualizado 15/04/2003 - 05:00:06
Fernando Alberca, novio de la doctora fallecida, tras declarar ante el juez.EFE
Fernando Alberca, novio de la doctora fallecida, tras declarar ante el juez.EFE
MADRID. La dirección médica de la Fundación Jiménez Díaz tenía conocimiento de que Noelia de Mingo, la médico residente que el pasado día 3 supuestamente causó la muerte a tres personas e hirió a otras cinco, padecía problemas mentales y, a pesar de ello, dio la orden de no adoptar medidas «de control policial» contra ella, según la versión de los hechos que ayer ofrecieron los testigos que prestaron declaración ante el titular del Juzgado de Instrucción número 33 de Madrid, todos miembros del centro sanitario.
Según explicaron, el 31 de marzo se celebró una reunión en la que estuvieron presentes el tutor de residentes de la clínica, Carlos Acebes Cachafeiro y el jefe del Servicio de Reumatología, Gabriel Herrero-Beaumont Cuenca. El objetivo era evaluar el estado de salud de Noelia de Mingo, a tenor de las quejas obtenidas por parte de pacientes y de compañeros. Tras poner de manifiesto la situación mental en la que se encontraba De Mingo, los responsables decidieron «no hacer nada» y, sobre todo, «no desempeñar labores de policía y control sobre ella», según señaló Carlos Sardinero, abogado que representa la acusación particular ejercida por las familias de los fallecidos.
Fernando Alberca, novio de Leilah el Oumaari, que junto a Jacinta Gómez y Félix Vallés, murió a causa de las graves heridas sufridas tras ser supuestamente apuñalada por la médico,matizó que durante la reunión hubo un enfrentamiento entre Acebes Cachafeiro y otra directiva, la doctora Olga Sánchez Pernaute, porque ésta quería que se hiciese «algo» con Noelia, mientras que aquél se oponía, informa Ep. Asimismo, las versiones de los testigos, entre los que se encontraba M. A., una residente de cuarto año del servicio de Reumatología a la que la imputada presuntamente intentó degollar realizándole un corte en el cuello, sostienen que las dos semanas anteriores al suceso, De Mingo aseguró encontrarse «muy mal psicológicamente».
Los declarantes, entre los que se encontraban enfermeras, auxiliares y celadores, pusieron de manifiesto que sentían miedo y que, aunque no conocían el diagnóstico de la enfermedad que Noelia padecía, sí observaban «delirios». En este sentido, algunos afirmaron que la médico había puesto en conocimiento de su tutor, Carlos Acebes Cachafeiro, que padecía esquizofrenia. No obstante, el abogado de la acusación particular no quiso entrar a valorar si este responsable de la Fundación tenía un conocimiento ratificado con informes de dicha enfermedad.
Bajas laborales
Según indicó el abogado de las familias, el testimonio «de mayor contenido» prestado fue el de M. A., la médico a quien presuntamente De Mingo intentó degollar, antesde apuñalar a Leilah el Oumaari, «ya que ha destapado que tanto el tutor de la residente como el jefe de servicio conocían el estado de la imputada». M.A. relató los lapsos de tiempo en los que su compañera había recibido la baja laboral, así como los motivos por los que la obtuvo. Afirmó tener conocimiento de la existencia de tres periodos en los que la acusada no acudió a trabajar, uno de los cuales fue por haber sufrido un delirio mientras se encontraba de servicio en urgencias. El resto de las bajas se debieron a episodios ansioso-depresivos. El novio de la doctora fallecida explicó que ésta le había contado que, precisamente tras una de estas bajas, De Mingo regresó al trabajo diciendo: «Ya estoy aquí, ya he vuelto al puto circo, porque esto es un circo». El abogado de las familias afectadas aseguró que solicitará que se decrete la responsabilidad civil subsidiaria de la clínica y, posiblemente, del Estado, «puesto que Noelia era una residente cuando ocurró el hecho».
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