Abdul Brahim, el ciudadano de origen argelino detenido ayer por la Guardia Civil por su presunta implicación en la red terrorista Al-Qaida, residía en un dúplex de una zona residencial de los alrededores de Barcelona junto a su esposa, una musulmana de origen finlandés llamada Pirjo, y su hija Nora, también nórdica. Tras la detención, Pirjo defendió ayer a su marido y aseguró que «no tenemos nada que ver con eso -la red terrorista de Bin Laden-, supongo que el hecho de que seamos musulmanes tiene algo que ver». Respecto a la ocupación de su marido, Pirjo señaló que «ahora no trabajaba» aunque después añadió que «tenía negocios en Arabia Saudí, trabajaba con el corazón para el profeta». Las dos mujeres, que según sus vecinos van ataviadas habitualmente con una burka que sólo les deja al descubierto los ojos, hablaron a través de la puerta de la detención de Brahim.
Pirjo explicó que su esposo lleva 15 años viviendo en España y que, tras un largo tiempo residiendo en Palma de Mallorca, hace un año que se trasladaron a la localidad barcelonesa de Sant Joan Despí. La mujer, que explicó que la Guardia Civil les indicó que no podrán ponerse en contacto con Brahim hasta pasadas 62 horas.
Por su parte, vecinos del detenido explicaron ayer que hace un tiempo agentes de paisano acudieron al bloque preguntando por los residentes en esa escalera y si había algún piso alquilado recientemente. Según estas fuentes, la Guardia Civil llenó tres furgonetas con cajas de documentos y material informático incautado.
Pirjo explicó que su esposo lleva 15 años viviendo en España y que, tras un largo tiempo residiendo en Palma de Mallorca, hace un año que se trasladaron a la localidad barcelonesa de Sant Joan Despí. La mujer, que explicó que la Guardia Civil les indicó que no podrán ponerse en contacto con Brahim hasta pasadas 62 horas.
Por su parte, vecinos del detenido explicaron ayer que hace un tiempo agentes de paisano acudieron al bloque preguntando por los residentes en esa escalera y si había algún piso alquilado recientemente. Según estas fuentes, la Guardia Civil llenó tres furgonetas con cajas de documentos y material informático incautado.



