La abstención que en 1986 mantuvo Alianza Popular en el crucial referendo sobre la Alianza Atlántica (OTAN) no hacía prever buena acogida por parte de la Administración norteamericana a la visita del jefe de la oposición dos años después,
Antonio Hernández Mancha. La delegación española, en la que se encontraba también el que fuera vicepresidente del Gobierno de Suárez, Alfonso Osorio, iba a protagonizar el 4 de febrero de 1988 el primero de los viajes de un político español tras el
anuncio de la retirada de los F-16 en España, que
cayó como una losa en el seno del Gobierno de Ronald Reagan.
A pesar de la afinidad ideológica entre ambos dirigentes, las crónicas de la época no confiaban en obtener alguna imagen de Reagan y el de AP juntos.
Pero ésta llegó. Y lo hizo en el mismo «Desayuno Nacional de Oración» al que
Barack Obama ha invitado a José Luis Rodríguez Zapatero. Como presidente de turno de la Unión Europea (aunque el año pasado el invitado fue el primer ministro británico Tony Blair) y
dado el buen momento que atraviesan las relaciones bilaterales.
Distan, pues, en principio, los momentos y las formas. Entonces, el viaje de Hernández Mancha fue
obra y gracia del senador demócrata por Florida Lawton Chiles. Según los entonces corresponsales en Washington, como
Francisco G. Basterra en «El País», en época de Franco algunos de sus ministros, como Federico Silva Muñoz, también acudió a estos desayunos anuales (se celebran cada primer jueves de cada mes de febrero), utilizándolo para «robar» alguna instantánea que difundir la imagen en los medios nacionales una vez regresase el dirigente.
Zapatero, sorprendido hoy, como Reagan de la juventud de Hernández Mancha
En la actualidad, ha sido el propio Obama el que ha cursado la invitación formal a un Zapatero que se mostró ayer «sorprendido» ante los periodistas que lo acompañaron en su viaje a Austria y Eslovaquia por las preguntas que destilaban algún tinte de crítica por acudir a un foro religioso una persona que jamás habitúa a hacerlo, salvo a su obligada asistencia a algunos funerales. «Me sorprende la capacidad para interpretar una interpretar una invitación y el origen de este acto y de la voluntad del presidente Obama», informa
Gabriel Sanz.
La foto de Hernández Mancha finalmente se produjo. «Ronald Reagan se mostró sorprendido de la juventud de Antonio Hernández Mancha», tituló el corresponsal de ABC en Washington, seguramente porque no trascendió mucho más de los minutos durante los cuales los medios gráficos pudieron capturar la fotografía para la historia. «El encuentro se realizó en el curso del llamado "desayuno de la oración", que atrajo a personalidades nacionales y extranjeras y aunque no dio para entrar a fondo en temas políticos, estuvo presidido por la cordialidad, sorprendiéndose Reagan de la juventud de su visitante», escribe J.M.C
. desde las páginas de este periódico y que hoy
rescatamos de la hemeroteca en internet de ABC.