Desde que los astrónomos expulsaran a Plutón de este selecto club, Mercurio, el planeta más cercano a nuestra estrella, es también el más pequeño del Sistema Solar. Sin noticias nuestras desde 1973, cuando la sonda rusa Mariner 10 emprendió el camino para realizar tres pasadas sobre él tomando las primeras imágenes y mediciones, si bien rudimentarias, de su atmósfera y campo magnético, ayer volvió a recibir la visita de un emisario de nuestra civilización.
Se trata de la sonda Messenger (MErcury, Surface, Space ENvironment, GEochemistry, and Ranging), la primera misión enviada desde entonces rumbo al enano de nuestro sistema estelar. A las ocho y cuatro minutos de la tarde de ayer, hora española, la Messenger circunvalaba Mercurio a sólo 200 kilómetros de altitud. No ha ido para quedarse, todavía. Sólo fue de paso: se trata de la primera de sus tres citas rápidas, antes de que en marzo de 2011 se acerque a Mercurio con intención de orbitar a su alrededor durante más de un año. Entonces hará el grueso de sus experimentos y mediciones.
«¿Qué verá la Messenger? En unos días tendremos la respuesta -afirmó Alan Stern, administrador adjunto de esta misión científica de la NASA-. En cualquier caso, tendremos bonitas sorpresas».
«Durante estas horas de sobrevuelo a baja cota, entre el domingo y el martes, empezaremos a recrear la imagen del hemisferio de Mercurio que nunca ha sido visto, con una resolución muy superior a la que consiguió la Mariner 10 -dijo Sean C. Solomon, investigador jefe de la misión-; las imágenes se tomarán con filtros de diferentes longitudes de onda que nos aportarán una idea clara de la composición mineral y química de la superficie. El resto de los instrumentos estudiarán sus campos magnético y gravitatorio, lo que nos revelará importantes detalles sobre su estructura interna y también del tamaño de su núcleo».
El sobrevuelo de la Messenger permitirá una primera aproximación para estudiar en profundidad otros aspectos del planeta, en concreto permitirá conocer con exactitud la tenue atmósfera de Mercurio por medio de observaciones en el rango del ultravioleta; así como documentará el plasma y las partículas energéticas de su magnetosfera. Aportará mediciones muy precisas de las partículas y el plasma de la cola magnética del planeta.
Misión «suicida»
Lanzada el 2 de agosto de 2004, la Messenger ha efectuado ya más de la mitad del camino que recorrerá en su largo periplo: 7.800 millones de kilómetros. Ha circunvalado la Tierra una vez, y Venus dos veces, utilizándolos como palanca para tomar impulso y dirección en su viaje gracias a sus campos gravitatorios. Así, utilizará también el impulso recibido en esta primera cita con Mercurio y en las otras dos previstas, en octubre próximo y en septiembre de 2009, para finalmente acercarse de nuevo el 18 de marzo de 2011. Entonces se quedará orbitando el planeta, atrapado por su gravedad, y nunca más saldrá de allí. Una misión «suicida» en la que enviará preciosos datos.



