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«España es un buen lugar para vivir»

POR M. J. ÁLVAREZFOTO DE SAN BERNARDOMADRID. «En Palestina la situación es complicada por la guerra y con los niños no es agradable. No queremos que vean determinadas cosas. España nos parece un buen

Actualizado 15/01/2008 - 07:58:59
«En Palestina la situación es complicada por la guerra y con los niños no es agradable. No queremos que vean determinadas cosas. España nos parece un buen lugar para vivir. No tenemos a nadie aquí, pero la gente es maravillosa». Eso dice Mirvat, de 27 años, en la habitación en la que lleva viviendo tres meses, rodeada de dos de sus tres hijos: Suad, de tres años, y Amir, de siete meses. El mayor, Omar, de cinco, está en el «cole».
El pequeño de la familia es español, ya que hace un año que, junto a su marido, Muhanad, de 35 años, hicieron las maletas y abandonaron su Nablus natal para venir a España. Antes de recalar en Madrid pasaron por Suiza y Logroño (La Rioja).
Esta pareja, asilada política, es de las mayores que reside de forma temporal en el Centro de Acogida para Inmigrantes de la Casa de Campo. El periodo máximo de estancia es de seis meses. Les queda la mitad, pero «nos marchamos el 3 de febrero. Ahora mi marido tiene contrato de trabajo y nos vamos a ir a un piso de alquiler», explica, con dificultad, en un correcto castellano que aprende en el dispositivo: una hora cada semana. Sus hijos demuestran mucha más facilidad. «Son unos campeones», dice un voluntario del dispositivo.
Muhanad, experto tapicero de automóviles en su país, se dedica aquí a lavarlos. «Le resulta difícil encontrar otra cosa por ahora por el desconocimiento del idioma».
El grueso, del Este de Europa
El perfil de estos asilados políticos no es el habitual entre las familias que pasan por este dispositivo, que viene atendiendo a esta población desde 2006.
La mayoría son inmigrantes indocumentados que acaban de llegar a España -en el último año- o que, aunque lleven más tiempo, se quedan sin vivienda de forma temporal al carecer de un empleo y no han pasado por un recurso similar, explicó Nuria. educadora social del centro. Llegan derivados por los servicios sociales.
Así, el 50,49% de las familias acogidas por los servicios municipales de Madrid durante 2007 procedían de países del Este, seguidas por ciudadanos latinoamericanos, 30,10%, subsaharianos, 10,68%; y, magrebíes y asiáticos, con un 4,85%. Abundan las familias monoparentales y los bebés, muchos de los cuales han nacido en España. En la actualidad, hay nueve bebés y otros tantos menores de edad. «La mayoría de las mujeres vienen embarazadas», explica Nuria.
En el centro, «el único de estas características que existe en Madrid», además de acogida y manutención se les ofrece todo tipo de asesoramiento sanitario, social, jurídico y psicológico, explicó, por su parte, la Delegada de Familia y Servicios Sociales del Ayuntamiento, que ayer visitó el centro.
Escolarización a menores, talleres de informática, apoyo escolar y orientación laboral, figuran entre las actividades que ofrece el dispositivo. jurídica. Junto a ello, disponen de ocho plazas de acogida de emergencia que ofrece asistencia en los primeros siete días, hasta que encuentren un acomodo mejor, indicó Dancausa.
«Expectativas irreales»
«Vienen con unas expectativas irreales y lo más difícil es explicarles la realidad: que no van a lograr sus objetivos a corto plazo. A medida que se cumple el periodo máximo de estancia, algunos se angustian, en función de su situación y nosotros compartimos esa angustia con ellos», subraya la educadora social.
Susana, la directora del centro, afirmó que la mayoría de las personas cuando salen del centro, tienen empleo, «salvo algún caso aislado». La mayoría, por su situación legal trabaja en la economía sumergida. Construcción, reparto de propaganda y servicio doméstico son las salidas más habituales. Aunque no les buscan empleo, sí lo fomentan a través de distintas asociaciones, de la bolsa de empleo y de particulares que llaman al centro, indicó.
Entre un 5 y un 10% no logra sus propósitos y decide regresar. Es el caso de Fenglian, una inmigrante China, madre de dos gemelas. Llegó al centro cuando las pequeñas tenían solo cinco días. Ahora tienen tres meses. Mañana -por hoy- regresa a su país, en donde se encuentra su marido. Piensa volver, ya que le gusta Europa, explica. «No puedo cuidar a mis bebés y trabajar a la vez. Cuando sean mayores será más fácil», insiste.
Buenas noticias
Las buena noticia es que otras tres familias se marchan antes de tiempo porque han encontrado piso. Dos de ellas se han conocido en el centro. Son los cubanos Surisnay y Eliezer, y su pequeño Brian, y los brasileños Roberto, Sonia y Stefani. «Nos vamos a Ciempozuelos. Es difícil alquilar en nuestra situación. Pero hay gente buena que se fía y nos hecha una mano», explican. Otra mujer boliviana se marchará también hoy con su hijo adolescente.
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