S. MEDIALDEA
MADRID. El alcalde madrileño y candidato popular a la Alcaldía de Madrid para 2007, Alberto Ruiz-Gallardón, ha confirmado a ABC que su concejal Ana Botella le seguirá en las listas electorales del PP como su número dos.
La noticia, que saltó como posible meses atrás, es ya oficial, tal y como aseguró Ruiz-Gallardón. Botella, que actualmente es concejal y teniente de alcalde de Madrid, reúne el perfil idóneo que se buscaba para ese puesto, y cuya característica principal era ser una persona que no «rechinara» a ninguna de las dos grandes familias populares enfrentadas: los seguidores de Esperanza Aguirre, actual presidenta regional del Partido Popular y también presidenta del Ejecutivo autonómico madrileño; y los «gallardonistas».
Da el perfil
Ana Botella, en efecto, responde a este perfil a la perfección: mantiene una buena relación de amistad con Aguirre, y a la vez es una persona de la confianza de Ruiz-Gallardón, que la introdujo en la política al incluirla en su lista electoral para Madrid en el año 2003.
Colocarla como su número dos le supone al alcalde, además de un voto de confianza hacia ella, un dolor de cabeza menos en la composición de esas listas, en la que es previsible que el «aparato» del PP en Madrid quiera imponer sus propios nombres, en oposición en ocasiones a los deseos del alcalde.
Ruiz-Gallardón tiene claro, no obstante, que una cosa es la composición de las listas y otra muy diferente su equipo de gobierno. Para lo primero, tiene claro que no habrá disputas, y así lo ha manifestado en repetidas ocasiones. La tradición hasta ahora ha sido dejar al menos un tercio del total de nombres para que fueran elegidos por el cabeza de lista. Esa cifra sería suficiente para colocar a la mayor parte de su equipo, un grupo muy reducido de fieles con quienes forma piña desde hace años, y que probablemente volverán a acompañarle en su próximo gobierno, si gana las elecciones.
Fuera de las listas
Pero el alcalde cuenta con otra ventaja: las listas ya no le limitan a la hora de formar gobierno. La nueva Ley de Modernización de las Administraciones Locales le permite designar para cargos ejecutivos a personas que no hayan sido elegidas en los comicios; de ahí que no sea fundamental pelear por los nombres que se incluyan en ese cartel electoral. El caso más claro en este sentido es Alicia Moreno, «vetada» desde muchos sectores del PP por su carácter independiente, pero con la que el alcalde podría contar si quisiera para un cargo ejecutivo en su nuevo gobierno.
Respecto a su mano derecha, Manuel Cobo, el hecho de que no le siga como número dos tampoco es novedoso: en 2003 ya ocurrió, puesto que ese puesto fue ocupado por Pío García-Escudero -ahora portavoz popular en el Senado-, y el tres lo copó Ana Botella. Cobo sabe que el orden de los nombres en una lista no altera el equilibrio de fuerzas interno en el «núcleo duro» de Ruiz-Gallardón.
¿Primera alcaldesa?
La designación de Ana Botella como número dos es significativa también por otro motivo: ¿qué ocurriría en el hipotético caso de que el alcalde fuera destinado por su partido a otras responsabilidades tras unas elecciones generales en 2008?
Hay quien apunta una posible marcha de Ruiz-Gallardón a más altos destinos -si el PP gana las próximas generales, o si las perdiera y su partido cambiara de líder nacional-. Ello abriría el despacho de la Casa de la Villa a quien le siga en la lista: Ana Botella podría convertirse de este modo en la primera alcaldesa de la ciudad.



