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Transfusiones de agua para resucitar al moribundo río Segura

De llevar antes un hilo de agua e ingresar en territorio alicantino maloliente y exhausto, ahora el Segura presenta otra cara porque recibe una transfusión diaria de casi 100.000 metros cúbicos extraidos de los pozos abiertos por la Confederación Hidrográfica

Actualizado 14/11/2005 - 03:12:40
Uno de los pozos abiertos para añadir caudales al río Segura en su vega baja
Uno de los pozos abiertos para añadir caudales al río Segura en su vega baja

TEXTO: M. BUITRAGO FOTO: LA VERDAD

Suena pretencioso decir que el río Segura renace en Beniel, pasado Murcia, y proyecta un caudal desconocido hasta su desembocadura, en Guardamar. Hay que verlo. De llevar antes un hilo de agua e ingresar en territorio alicantino maloliente y exhausto; ahora presenta otra cara porque recibe una transfusión diaria de casi 100.000 metros cúbicos extraidos de los pozos abiertos por la Confederación Hidrográfica en los dos últimos meses. Cuánto llega finalmente a la desembocadura queda en un segundo plano, puesto que el objetivo es proporcionar caudales a los regadíos tradicionales de la zona, que siempre han tenido que apañarse con los sobrantes de la cuenca; a la vez que aportar un caudal ecológico imprescindible que sacara definitivamente de la UVI al río más contaminado de la Unión Europea, tal como era certificado siempre que había ocasión en Bruselas. Algo que. por otra parte, no habría sido posible sin la costosísima red de depuradoras construida en los diez últimos años.

Francisco Turrión, geólogo de la Confederación, explica los progresos diarios de esta nueva red capilar que brota en los antiguos meandros del Segura, donde se han construido 14 sondeos que proporcionan hasta 1.200 litros por segundo. A este caudal se suman además los volúmenes reutilizables de la depuradora de Rincón de Gallego.

Un aquífero de reserva

¿De dónde sale ese agua? Un acuífero de grava que se extiende desde la Contraparada (aguas arriba de Murcia) hasta Guardamar acumula unas reservas de entre 1.000 y 2.000 hectómetros cúbicos, según Turrión. El acuífero no ha sido descubierto de la noche a la mañana. Estaba ahí y sólo faltaban la voluntad política de explotarlo y una sequía atroz. Desde que se pusieron en marcha los pozos de forma progresiva hace dos meses, se han extraído casi 7 hectómetros cúbicos bombeando a partir de 30 metros de la superficie para que no se vea afectado el cauce normal del río. Desde ahí, hasta 200 metros de profundidad, donde cada sondeo puede extraer unos 110 litros por segundo succionando el agua que discurre por las gravas del subsuelo.

Un agua que tiene una salinidad de 1,8 gramos de sal por litro. No es demasiado terrible si se considera que en otros acuíferos del Guadalentín y del Campo de Cartagena se manejan hasta 4 gramos, lo cual obliga de forma impepinable a mezclar estos caudales con otros dulces siempre que sea posible. O en su caso a filtrarlos en las plantas desalinizadoras, con el inevitable incremento de precio de cada metro cúbico de agua.

La Confederación Hidrográfica mira hacia la Vega Baja, habitual foco de protesta contra la gestión del organismo de cuenca, que tradicionalmente ha considerado «muy murciano». Le presta ahora mayor atención, y en ello ha influido la designación del ex alcalde de Guardamar, Manuel Aldeguer, como comisario de aguas. ¿Pero qué sucede río arriba? El geólogo Francisco Turrión considera que esta fórmula permite soltar menos agua desde el Azud de Ojós para atender el tramo final del río, y de paso almacenar más recursos en los pantanos de cabecera. Paralelamente, la Confederación estudiaabrir tres sondeos aguas arriba de Murcia para inyectar 200 litros por segundo de caudal ecológico.

Caudales de subsistencia

Se trata en cualquier caso de magnitudes de subsistencia -pero apreciables en una cuenca seca- si se compara con caudales de otros ríos, como el Ebro, que superan de promedio los 100 metros cúbicos por segundo (100.000 litros por segundo) en muchos tramos.

Además de la Confederación, los regantes tradicionales también están echando mano de sus pozos para atravesar este año excepcionalmente seco que se ha traducido en otro récord a la baja de aportaciones: los recursos propios de la cuenca sólo suman estos días 13 hectómetros cúbicos útiles de agua.

Nuevas bolsas de agua

Además de la desalinización, la técnica también está perfeccionando los sistemas de sondeo para alcanzar los niveles más profundos de los acuíferos (que revelan nuevas bolsas de agua) y que hasta ahora escapaban a los tradicionales sistemas de medición.

Ya se extrae agua a más de 450 metros, como en Los Victoria, junto a Fuente Álamo. Sale a la superficie a 41 grados, casi termal. La pregunta es si resulta rentable.
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