ROMA. El próximo lunes comenzarán las tareas de la restauración del «David» de Miguel Ángel, una de las obras maestras de la escultura renacentista, símbolo del ideal de la belleza masculina. Por primera vez, la estatua se someterá a una limpieza total para eliminar los detritos acumulados a lo largo de los años.
La restauración será posible gracias a la iniciativa del presidente de la Fundación Ars Longa de Rotterdam, el holandés William Dreesman, que ha ofrecido los 165.000 euros que costará la operación. Será también la primera vez que curiosos y turistas presenciarán en vivo la restauración de una obra de tal importancia artística y que cada año atrae a más de 1.200.000 personas.
Una experiencia parecida ha sido la restauración del Moisés, que se pudo seguir por Internet gracias a varias cámaras colocadas estratégicamente. Las tareas de restauración, coordinadas por Franca Falletti directora del Museo de la Academia, las realizará la restauradora Agnese Parronchi, especialista en Miguel Angel y que ya ha trabajado sobre las tumbas mediceas o los relieves de la Casa Buonarotti.
Para facilitar la tarea se montará una especie de plataforma levadiza, estudiada a propósito por el Centro de Investigación de Fiat, donde la restauradora ayudada con una sofisticada tecnología eliminará los residuos de polvo que se han acumulado desde que en 1504 la estatua fue colocada en la Plaza de la Signoria.
También se borrarán las huellas dejadas en 1845, cuando la obra de Miguel Angel, fue «lavada» con ácido clorídrico, destruyendo el barniz a base de cera de abejas que recubría la estatua. La restauración, que durará unos siete meses, también eliminará las señales de los actos vandálicos como los de 1527, cuando se le rompió un brazo durante la revuelta popular contra la vuelta de los Médicis a Florencia, o en 1991, cuando Pietro Cannata, destruyó a martillazos un dedo del pie izquierdo.
Esta restauración cuenta con una singularidad: para llevarla a cabo se han realizado unas 7.000 imágenes tridimensionales, y se han necesitado 11 años de estudios.
La restauración será posible gracias a la iniciativa del presidente de la Fundación Ars Longa de Rotterdam, el holandés William Dreesman, que ha ofrecido los 165.000 euros que costará la operación. Será también la primera vez que curiosos y turistas presenciarán en vivo la restauración de una obra de tal importancia artística y que cada año atrae a más de 1.200.000 personas.
Una experiencia parecida ha sido la restauración del Moisés, que se pudo seguir por Internet gracias a varias cámaras colocadas estratégicamente. Las tareas de restauración, coordinadas por Franca Falletti directora del Museo de la Academia, las realizará la restauradora Agnese Parronchi, especialista en Miguel Angel y que ya ha trabajado sobre las tumbas mediceas o los relieves de la Casa Buonarotti.
Para facilitar la tarea se montará una especie de plataforma levadiza, estudiada a propósito por el Centro de Investigación de Fiat, donde la restauradora ayudada con una sofisticada tecnología eliminará los residuos de polvo que se han acumulado desde que en 1504 la estatua fue colocada en la Plaza de la Signoria.
También se borrarán las huellas dejadas en 1845, cuando la obra de Miguel Angel, fue «lavada» con ácido clorídrico, destruyendo el barniz a base de cera de abejas que recubría la estatua. La restauración, que durará unos siete meses, también eliminará las señales de los actos vandálicos como los de 1527, cuando se le rompió un brazo durante la revuelta popular contra la vuelta de los Médicis a Florencia, o en 1991, cuando Pietro Cannata, destruyó a martillazos un dedo del pie izquierdo.
Esta restauración cuenta con una singularidad: para llevarla a cabo se han realizado unas 7.000 imágenes tridimensionales, y se han necesitado 11 años de estudios.


