«No tenemos ningún reparo en decir que se encontró Goma 2 ECO». «Las pruebas desarrolladas aquí no han acreditado que ETA tuviera participación en los hechos». Estas sorprendentes afirmaciones fueron parte de la intervención del abogado Emilio Murcia durante su exposición, ayer, del informe de la AVT sobre los atentados de Madrid.
Sus palabras suponían un giro radical respecto a la tesis que esta acusación ha venido manteniendo no sólo durante la instrucción de la causa, sino también en eljuicio oral, en el que se han sucedido episodios tan grotescos como llamar a declarar a tres etarras o mantener unos interrogatorios más agresivos con testigos de la Policía, que con los propios acusados. La postura de esta asociación ha sido tan ambigua que hasta el presidente de la Sala ha tenido que reconvenir a algunos letrados y pedirles que dejaran de actuar como defensas. En más de una ocasión, ante las risas (el etarra Irkus Badillo) o fantasías (Kamal Ahbar) de algunos testigos, se ha escuchado decir a Javier Gómez Bermúdez que «esto es lo que pasa cuando se traen a testigos delincuentes».
Giro de 180 grados
Si durante todo este tiempo el caballo de batalla de la AVT ha sido la posible vinculación de ETA con la matanza de Madrid y la también posible utilización de titadyne en los atentados, ayer el letrado dio un vuelco a aquellas tesis para acabar admitiendo que durante el juicio no ha quedado acreditado que la banda terrorista esté relacionada con el 11-M y que, pese a que no se sabe qué dinamita estalló en los trenes, lo que sí tiene claro esta asociación es que Trashorras suministró el explosivo y éste era Goma 2 ECO, el mismo, reconoció Murcia, que se encontró en el resto de escenarios. «No tenemos ningún reparo en decir que se encontró Goma 2 ECO hasta en la furgoneta Renault Kangoo».
Tan sorprendente fue el cambio de opinión de esta acusación que, respecto a la posible intervención o colaboración de ETA en los atentados, llegó a decir que no entiende por qué durante la instrucción «se multiplicaron los esfuerzos para acreditar un hecho negativo», es decir, para descartar la presencia de la banda terrorista en el 11-M, unas investigaciones que la propia AVT reclamaba en todas sus campañas bajo el lema «Queremos saber la verdad».
Tanto interés ha habido, en su opinión, por intentar dejar fuera a ETA que de forma atípica en la instrucción se han elaborado informes sobre la justificación política de los atentados, lo que criticó con dureza. «Ha habido interés en buscar una justificación para atentar y hemos hecho el caldo gordo a los terroristas porque hemos terminado hablando de política y hemos polarizado a la sociedad», dijo.
Además de dejar fuera a ETA, Murcia descartó también que detrás de los procesados estén las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, aunque a la vez mostró su convencimiento de que «aquí faltan personas». En este sentido, afirmó que «la AVT no piensa que en ninguna de las fases de ejecución de los atentados estuvieran las Fuerzas de Seguridad. Sí es cierto, por el contrario, «que queda una sombra respecto a los confidentes policiales», un tema sobre el que ya la Fiscalía se pronunció el martes, solicitando la reforma del estatuto de esta figura de cooperación policial para abordar las lagunas existentes. En este sentido, el abogado acusó a las FSCE de haber actuado con «ligereza y falta de cuidado» sobre la información aportada por los colaboradores.
Respecto al explosivo, utilizó su intervención para arremeter contra el juez instructor Juan del Olmo y la fiscal Olga Sánchez, a los que, de forma velada, llegó a responsabilizar de que no se haya podido determinar con exactitud qué tipo de dinamita estalló en los trenes. Lamentó que el instructor se negara a realizar las pruebas periciales que el Tribunal ordenó tres años después, ya a las puertas del juicio. «Esta forma de instruir -dijo, en referencia a Del Olmo-, ha afectado a todo el tema de los explosivos, y la gente está interesada en saber qué explotó en cada uno de los vagones».
«La mano que mece la cuna»
En su opinión, si se hubiera realizado a tiempo la prueba pericial se habrían evitado muchos «dimes y diretes». «No aceptamos la explicación de la jefa del laboratorio (de los Tedax) de que nadie le preguntó sobre los componentes de las muestras recogidas». Murcia reconoció que el tipo de dinamita «tampoco habría acreditado la autoría» de una organización criminal u otra (hasta ahora titadyne y ETA eran sinónimos). «Habría faltado la mano que mece la cuna», apostilló. Incidió en que «tenemos derecho a saber quién está detrás de la ideación de los atentados». Además, criticó la forma en la que el juez y la fiscal llevaron la instrucción, en la que se alegaba el secreto de sumario para las partes y no para los medios de comunicación. «El secreto de sumario terminó prostituyéndose», subrayó. Recordó que las partes no fueron informadas cuando juez y fiscal se subieron a un helicóptero para reconstruir el trayecto de los trenes el 11-M, una diligencia en la que sí estuvieron presentes los medios de comunicación.
«Idea preconcebida»
Respecto a la pericial que ordenó el Tribunal, criticó a los peritos de la Policía y de la Guardia Civil que sólo quisieron «apuntalar una idea preconcebida», y en este sentido, citó que lo es la «teoría de la contaminación». En su opinión, para que hubiera contaminación de los explosivos «la Goma 2 ECO y la EC tenían que estar juntas, y no lo estaban».
Abundando en las «ideas preconcebidas», subrayó el hecho de que sobre la muestra M-1, es decir, la del polvo de extintor, se hicieran hasta ocho pruebas porque «no se creyó lo que apareció», en referencia a los 0,0034 gramos de nitroglicerina que se halló en este resto recogido en la estación de El Pozo. El abogado sí dio validez, sin embargo, a la inspección ocular realizada por la Guardia Civil en Mina Conchita tras los atentados, que demostró que bolsas de ambas dinamitas estaban juntas y abandonadas por la explotación.
Además, Murcia consideró censurable la «escasez de muestras (de los focos) dadas a los peritos» para su análisis y preguntó por qué no se entregó una treintena de clavos que fueron recuperados en los focos de las explosiones. La AVT no tiene ninguna duda de que Emilio Suárez Trashorras fue quien abasteció de dinamita a los autores materiales de la matanza de los trenes. Convirtiendo su argumentación en silogismo, Murcia dijo lo siguiente: «Trashorras es la persona que suministra los explosivos a Jamal Ahmidan y no nos cabe duda del papel de éste en los atentados. En Mina Conchita había Goma 2 ECOy Goma 2 EC. Nos quedamos con la afirmación de los peritos: no saben qué explotó en los trenes, pero esa manifestación no nos permite excluir ningún tipo de dinamita y Trashorras suministró dinamita a Ahmidan».
Alusiones a Otegi
Murcia había comenzado su intervención vertiendo críticas contra los que le han acusado de haber ejercido el papel de defensa en vez de acusación. Su primer objetivo en este sentido fue el fiscal-jefe de la Audiencia Nacional, quien acusó a la AVT y a Ayuda a las Víctimas de padecer «esquizofrenia procesal. «¿Cómo llamamos entonces a retirar la acusación a dirigentes de la izquierda abertzale?», preguntó en referencia a lo que el Ministerio Público hizo respecto a Otegi en el caso de Olaya Castresana.
En este sentido, justificó sus interrogatorios en su interés en ir más allá de lo que denominó la «verdad oficial». «Preguntar es legítimo y discrepar también; aquí se nos ha querido imponer el burka de la uniformidad intelectual», señaló. Además, extendió sus reproches a la fiscal por no haber perdido perdón a una víctima de su asociación a la que dijo que tenía que dar gracias por estar vivo.
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El letrado Emilio Murcia, de la AVT, en un momento de su intervención, ayer, en el juicio



