En pleno siglo XXI, y a pesar de su tremendo crecimiento económico, sigue habiendo esclavos en China. Así lo demuestra la cruzada emprendida por 400 desesperados padres de la provincia central de Henan, quienes se han lanzado a buscar a sus hijos desaparecidos al sospechar que han sido obligados a trabajar en condiciones infrahumanas en fábricas de ladrillos de la vecina región de Shanxi.
Tal y como publicaba ayer el periódico «Dahe», 40 niños han sido rescatados en los dos últimos meses por sus padres, que se quedaron «horrorizados» con lo que vieron. «Algunos chicos habían sido aislados del mundo durante siete años, muchos eran golpeados y otros tenían quemaduras en la espalda por transportar ladrillos recién salidos del horno», citó el diario chino una carta enviada por los progenitores.
Vendidos por 50 euros
Gracias a la difusión que han tenido en internet esta denuncia y la liberación de 31 esclavos en otra fábrica de ladrillos, desvelada el pasado viernes, la censura ha permitido que los medios cubran la noticia. El «Diario del Pueblo», órgano de propaganda del Partido Comunista, informaba ayer de que al menos un millar de niños, los más pequeños de ocho años, trabajaban como esclavos en tales hornos.
Hasta allí llegaban después de ser raptados o captados con falsas promesas en las estaciones de tren y autobuses de Zhengzhou (Henan) y Xi´an (Shaanxi). A continuación, las redes que trafican con seres humanos los vendían por 500 yuanes (50 euros) a las fábricas de ladrillos de Shanxi, donde tenían que trabajar 14 horas vigilados por matones que les impedían fugarse.
En ocasiones, los desalmados capataces de los hornos contaban con la complicidad de la Policía y las autoridades locales. Según relató al diario «Dahe» Fu Zhezhong, un periodista de una cadena de televisión que acompañó a los padres en el rescate, «los oficiales locales no ayudaron a los familiares, sino que incluso vendieron a un niño a otra fábrica y sólo permitieron que los progenitores se llevaran a su hijo».
Arriesgando sus vidas y gastándose sus exiguos ahorros, los padres están recorriendo los grises pueblos mineros de Shanxi en busca de los niños perdidos, por lo que han recurrido a internet para concienciar a la sociedad.
Su llamada ha surtido efecto y, según el periódico «Shanghai Daily», la Policía de Henan ha rescatado a 217 personas esclavizadas en hornos de ladrillos de esta provincia, donde eran torturados para realizar turnos infernales por una pequeña ración de comida. Entre los liberados había 29 menores y diez disminuidos psíquicos.Es la cara más amarga de la «fábrica global» y del «milagro económico chino».