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Las debilidades del hombre

PABLO MELÉNDEZ-HADDADQue Plácido Domingo ha sido el más importante Hoffmann de las últimas generaciones eso ya nadie lo duda. Más todavía en esta grabación de absoluta referencia en la que se presenta

Actualizado 14/06/2007 - 02:48:48
PABLO MELÉNDEZ-HADDAD
Que Plácido Domingo ha sido el más importante Hoffmann de las últimas generaciones eso ya nadie lo duda. Más todavía en esta grabación de absoluta referencia en la que se presenta al tenor madrileño en una situación vocal e interpretativa simplemente soberbia. Grabado en 1989, Domingo se acerca al estudio en un momento óptimo tanto por la experiencia acumulada como por la plenitud de facultades que ofrece su primera madurez como artista. Su personaje llega al disco después de haberlo representado en versiones ya míticas, como la que gozó de su protagonismo en la Royal Opera House del Covent Garden de Londres, la Opéra de París o el Metropolitan Opera House de Nueva York.
Domingo perfila un retrato incisivo, humano y realista de este personaje que nació de la imaginación de ese romántico y a la vez modernísimo Ernst Theodor Willhelm Hoffmann -que más tarde cambió su tercer nombre por el de Amadeus en honor de Mozart, razón por la cual se conoce como E. T. A. Hoffmann- que muestra todas las debilidades del hombre frente al amor.
Considerada como la obra maestra de todo el repertorio francés, la ópera de Offenbach representa un paseo por el eterno femenino de la mano de un hombre que cae en las tentaciones con inocencia de adolescente. Si Domingo dibuja un protagonista de absoluta excepción, no es menos la soprano que encarna a las tres protagonistas femeninas: en esta grabación dirigida por Seiji Ozawa, es nada menos que Edita Gruberova -bien conocida por el público operístico español, especialmente por los liceístas barceloneses- la encargada de dar vida a Olympia, Antonia y Giulietta, saliendo más que airosa de su cometido y rayando la espectacularidad en su versión de la muñeca del primer acto: su dominio del canto florido, de la coloratura y de los sobreagudos es impresionante, recubriendo su ornamentación con el mejor sentido teatral.
Sonido más perfilado
La grabación, lanzada al mercado internacional meses antes de que comenzara 1990, tuvo en Francia un primer gran recibimiento, siendo premiada por varias revistas especializadas en el mundo discográfico. Hay que tener en cuenta que estos «Contes d´Hoffmann» se insertan dentro de los primeros «Enregistrements numeriques», es decir, de los innovadores del sistema digital, consiguiendo un sonido mucho más perfilado, diáfano y contrastado que el analógico de antes, abriendo un nuevo camino en la historia del soporte compacto.
Al dirigir esta versión, Seiji Ozawa atravesaba un momento mágico en la relación que mantenía con la Orchestre National de France, conjunto que por estas fechas llevó al estudio una considerable cantidad de obras del repertorio francés. Junto al Coro de Radio France, el conjunto galo alcanza cotas de alto rendimiento con un sonido elegante, suntuoso, sin perder nunca ese acento dramático y teatral tan típico de Ozawa.
Pero no todo en este disco son Domingo, Gruberova y Ozawa: el amplio comprimariado está defendido por voces excelsas, desde la categórica Christa Ludwig como la voz de la madre de Antonia, a la impecable Claudia Eder como Nicklausse, desde el Dr. Coppélius perfecto de Gabriel Bacquier -todo un especialista en el género- hasta el sobrado Miracle de James Morris, toda un autoridad. A esta brillante pléyade de estrellas se unen el Spalanzani de Gérard Friedmann, el Lindrof de Andreas Schmidt, el Dapertuto de Justino Díaz, el Andr_s de Robert Gambill, el Frantz de Michel Sénéchal o el Luther de Kurt Rydl.
«Les contes d´Hoffmann» es la última ópera del catálogo de Offenbach, título que dejó incompleto (y que fue terminado per Ernest Guiraud): no se estrenó hasta 1881, un año después de su muerte. El libreto, que firman Jules Barnier y Michel Carré -inspirados en los relatos del ya citado E. T. A. Hoffmann-, narra tres cuentos centrados en un poeta, en los que algunos personajes saltan del prólogo al epílogo y en los que destacan los personajes del Dr. Coppélius y el inventor Spalanzani, creadores de la muñeca Olympia, de quien Hoffmann se enamora.
Ánima voluble, el protagonista que en este registro interpreta Domingo también se enamorará, en los dos actos siguientes, de la cortesana veneciana Giulietta y de Antonia, una joven aficionada al canto que perderá la vida por el amor del poeta. La ópera está llena de momentos musicales muy populares, como el aria de Olympia, de gran exigencia en la coloratura, o la famosísima «Barcarola», además del dueto de Hoffmann con Giulietta. Por todo ello, el título requiere de unos cantantes de primerísimo nivel, aspecto más que logrado en esta grabación. Asimismo, el complicado reparto y lo onírico del argumento exigen un director musical de gran imaginación, por lo que la presencia de Seiji Ozawa en el podio es el más indicado para recrear este mundo de fantasía y de cruel realidad.
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