
A. TANNARO
Miren y Marga arropan a La Canija
POR ISABEL JIMENO
-¿Qué se quiere transmitir con este espectáculo?
-Marga Carbonell: No puedo controlar a la muñeca. Ha creado su espectáculo. Representa la parte más alegre del flamenco, que es muy de extremos.
-Miren Larrea: Decidimos traer la fiesta del flamenco y trabajar más con la música en directo. En el fondo ella, que es muy de barrio, viene a hacer un show en el que refleja la parte alegre. Tiene un arte, es muy pequeña, pero muy apañada. Ella es la dueña de la compañía y nosotras trabajamos para ella, el guitarrista trabaja para ella. Es una supermujer.
-Es un espectáculo muy completo, con música en directo, cante, baile, títeres, humor...
-M. L.: Hay un poquito de todo. Yo le pongo la voz, pero La Canija tiene mucho de las dos. Marga es bailaora flamenca y es la que trabaja las coreografías, enseña los palos flamencos. Gini pone la música, canta para ella. Ella existe.
-¿Qué es más difícil, hacer reír o mover el títere?
-M. C.: Para mí es imposible hacer reír. Yo no tengo esa cualidad, la tiene Miren, tiene una gran virtud para conectar con el público. Yo tengo «gags» visuales, que van sumando a la muñeca. Como he bailado flamenco sé los gestos típicos y un poco parodiados hacen gracia. Es una parodia, pero respetando mucho porque vas a compás, sigues el ritmo y tienes una ortodoxia. No nos reímos del flamenco.
-M. L: La parte de la manipulación la hemos trabajado mucho. Ahora podemos llegar a improvisar porque hemos trabajado mucho la muñeca. Tenemos un entendimiento de cómo lo tenemos que hacer. Cuando una hace algo, la otra siente lo que va a buscar.
-¿Mover un títere a cuatro manos será más complicado que hacerlo una persona sola?
-M. C.: Es a lo que te acostumbras. Si te llevas bien con otra persona yo creo que gana. Sobre todo con una muñeca que baila. Una persona sola se puede morir, y más en el flamenco, que es muy contundente y muy preciso. Tiene que ser una muñeca que vaya con manipulación directa. Tenemos que saber lo que va a hacer la otra.
-M. L: Siempre he sido de trabajar con otra persona. Hay gente que dice que el espectáculo tiene un punto muy espontáneo, fresco, pero detrás hay mucho trabajo.
-¿Qué significa venir a Titirimundi por primera vez?
-M. C.: Es una pasada. El público es otro rollo, está entregado, se pelean por las entradas para ver títeres. Me ha impresionado. Horas de colas para ver títeres no lo ha había visto en mi vida.
-M. C.: La lluvia da igual. Están totalmente abiertos a pasárselo bien.
-M. C.: Los niños van a ver espectáculos y los padres también disfrutan y es genial. Ya les están educando para ir al teatro de mayores. Y cuando llegamos y vimos el programa, uff.
-M. L: Con todas las figuras que hay. Impresiona. Disfrutas también como titiritero. Compartes mucho, tienes tiempo para estar con otras compañías. Es muy intenso.
-M.C. Estamos muy contentos. Es un privilegio. Por el público, por el público, por las compañías.



