
BUENOS AIRES. Manuel Fraga aseguró ayer expresamente que no ha viajado a Argentina y Uruguay «a pedir el voto. Los gallegos saben lo que tienen que hacer», en su segunda jornada de viaje oficial a Buenos Aires en el que ha eludido cuidadosamente cualquier consideración electoralista. De hecho, el presidente de la Xunta declinó comentar la polémica sobre el Plan Galicia, reanimada en el Debate sobre el estado de la Nación, «porque nunca hago oposición desde el extranjero».
En una breve comparecencia ante los periodistas, al término de su visita al hospital Centro gallego, Fraga tan sólo aceptó hablar de la oferta de acuerdo del presidente del Gobierno al diputado del BNG -y auténtico líder en la sombra- Francisco Rodríguez. «Eso es más antiguo que andar de pie, porque por separado no tienen nada que hacer. Y juntos tampoco».
Por otra parte, el presidente de la Xunta restó importancia a los carteles de bienvenida que ha colocado el PP de Argentina: «Ayer -por el jueves- no los vi. Hoy sí he podido contemplar alguno en Avellaneda, con motivo de la imposición de la Orden del Fundador Nicolás Avellaneda, con la que ya he dicho que no se me honra a mi sino a todos los gallegos».
Fraga, que coincidió ayer en Buenos Aires con el alcalde de Lugo, el socialista Xosé Clemente López Orozco, y con la ministra de Agricultura, Elena Espinosa, insistió en dar un carácter institucional y socioasistencial a su estancia. De hecho, al margen de la entrega de la Orden de Avellaneda -condecoración creada con motivo de su visita- se limitó a hace entrega de un lote de material farmacéutico en el Hospital Gallego de Buenos Aires y a la firma de un convenio con la sociedad española de beneficenciapara la asistencia farmacológica a emigrantes.
La orientación cambiará hoy con el almuerzo, al que medios de la Xunta prevén que asistan más de 10.000 personas, el acto más multitudinario en Argentina. A su término, se desplazará a Montevideo, donde será recibido por el presidente de la República de Uruguay, Tabaré Vázquez.



